Langostino: diez buques ya prospectan las subáreas 9 y 13 en busca de nuevas concentraciones


martes, 18 agosto de 2026

La evaluación del INIDEP comenzó este lunes y se extenderá durante cuatro días efectivos de pesca. Cinco buques trabajarán en cada sector para determinar rendimientos, tallas comerciales y presencia de merluza. La flota, mientras tanto, mantiene la expectativa sobre la esquiva Subárea 6.

La temporada de langostino vuelve a poner el foco sobre la distribución del recurso y la necesidad de encontrar nuevas concentraciones que permitan sostener la actividad. En ese escenario, diez buques fueron destinados a una nueva prospección en las subáreas 9 y 13, dentro del Área de Veda Permanente de Juveniles de Merluza.

La evaluación, dispuesta por la Dirección Nacional de Coordinación y Fiscalización Pesquera a partir de un requerimiento técnico del INIDEP, comenzó este lunes 17 de agosto y contempla cuatro días efectivos de pesca, con cinco embarcaciones asignadas a cada sector.

El objetivo no es solamente determinar si hay langostino. La información que se obtenga deberá establecer si las concentraciones encontradas presentan rendimientos suficientes, tamaños comercialmente aprovechables y una proporción de captura incidental de merluza compatible con una eventual habilitación de las áreas.

La operación fue comunicada mediante la Nota NO-2026-78227998-APN-DNCYFP#MEC, firmada por el director nacional de Coordinación y Fiscalización Pesquera, Arturo Idoyaga Molina, en respuesta al pedido formulado por el organismo científico.

Dos sectores, una misma pregunta

La prospección abarca dos sectores geográficamente diferentes.

La subárea 9 está comprendida entre los paralelos 43° y 44° Sur y los meridianos 60° y 61° Oeste. La subárea 13, ubicada más al sur y hacia el oeste, se encuentra entre los paralelos 45° y 46° Sur y los meridianos 63° y 64° Oeste.

La evaluación simultánea permitirá obtener una fotografía actualizada sobre la presencia del langostino en distintos puntos del área de veda y, especialmente, determinar si esas concentraciones tienen características que justifiquen una futura apertura comercial.

Los buques pudieron ingresar a las zonas asignadas desde las 00:00, para realizar tareas de búsqueda ecoica, mientras que los lances comenzaron formalmente a partir de las 7:00.

Durante las jornadas, los observadores del INIDEP deberán registrar la captura de cada lance, analizar las tallas por sexo y determinar la composición de las capturas según las categorías comerciales.

Pero existe otro dato que tendrá un peso decisivo: la fauna acompañante.

La merluza vuelve a estar en el centro del análisis

La presencia de merluza común (Merluccius hubbsi) será uno de los principales indicadores para determinar la viabilidad de los sectores prospectados.

La experiencia de las últimas semanas mostró que la disponibilidad de langostino no alcanza por sí sola para sostener una zona abierta. La relación entre el recurso objetivo y la captura incidental de merluza se convirtió en uno de los factores determinantes para mantener o cerrar sectores dentro del área de veda.

Por eso, cada lance será analizado no solamente por la cantidad de langostino obtenido, sino también por la composición de la captura y la proporción de merluza acompañante.

La información será posteriormente procesada por el INIDEP, que deberá elaborar las conclusiones técnicas que servirán de base para la decisión de la autoridad pesquera.

En otras palabras, la prospección no significa una apertura automática. Es una instancia de evaluación destinada a determinar si existe sustento técnico para habilitar la actividad.

La flota busca una concentración que justifique el esfuerzo

La evaluación llega en un momento particularmente sensible para la flota tangonera.

Encontrar langostino disponible no necesariamente significa encontrar un escenario rentable. En las últimas semanas, distintos buques enfrentaron dificultades para sostener una operatoria que combine buen rendimiento, calidad comercial y baja presencia de fauna acompañante.

La ecuación económica comenzó a pesar con mayor fuerza sobre las decisiones de los armadores y de los propios capitanes. Cuando las concentraciones aparecen dispersas, los rendimientos disminuyen o la presencia de merluza aumenta, el costo de permanecer en determinadas zonas puede dejar de justificarse.

De allí la importancia de estas nuevas prospecciones.

La pregunta que deberá responder el INIDEP es concreta: ¿hay suficiente langostino de calidad comercial en las subáreas 9 y 13 como para sostener una operación pesquera sin comprometer los parámetros de manejo establecidos para la merluza?

La respuesta surgirá de los lances y no de las expectativas.

La mirada también está puesta en la Subárea 6

Mientras diez buques concentran sus esfuerzos en las subáreas 9 y 13, dentro de la flota persiste además la expectativa por una eventual prospección de la Subárea 6.

Según manifestaron capitanes consultados por este medio, durante los desplazamientos entre puerto y las zonas de pesca se habrían detectado concentraciones que, por densidad, despertaron interés entre algunas tripulaciones.

Sin embargo, esos indicios todavía no constituyen una evaluación científica ni permiten anticipar una decisión de apertura.

La Subárea 6 continúa siendo una de las zonas sobre las que existe expectativa dentro de la flota, justamente porque una eventual concentración de langostino podría ofrecer una alternativa frente a la dispersión que viene mostrando el recurso en determinados sectores.

Pero, una vez más, la decisión deberá apoyarse en información técnica.

Cuatro días que pueden definir el futuro de dos sectores

La prospección de las subáreas 9 y 13 tendrá apenas cuatro días efectivos de pesca, pero la información que se obtenga puede resultar determinante para el desarrollo de la temporada.

Los diez buques deberán aportar datos sobre rendimientos horarios, distribución, composición de tallas, categorías comerciales y captura incidental, mientras los observadores del INIDEP realizarán el seguimiento científico de cada operación.

Con esos resultados, la autoridad pesquera podrá decidir si corresponde habilitar las zonas, mantenerlas cerradas o avanzar con nuevas evaluaciones.

El escenario vuelve a mostrar la tensión permanente entre dos necesidades: una flota que necesita encontrar concentraciones económicamente aprovechables para sostener la temporada y un esquema de manejo que obliga a preservar los parámetros establecidos para la protección de la merluza.

Por eso, más que una simple prospección, la operación en las subáreas 9 y 13 representa una nueva prueba para la temporada de langostino.

La flota espera encontrar recurso. El sector empresario necesita que ese recurso tenga calidad y rendimiento. Y el organismo científico deberá determinar si esas condiciones pueden convivir con niveles de captura incidental aceptables.

Los diez buques ya están sobre esas áreas. Ahora serán los lances los que deberán confirmar si allí está la concentración que la flota viene buscando.

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