Las exportaciones del sector pesquero argentino alcanzaron los US$ 1.438 millones entre enero y julio de 2026, un incremento del 19,4% respecto del mismo período del año pasado. En volumen, los embarques llegaron a 367.312 toneladas, un 9,4% más que en 2025.
Sin embargo, detrás de los números generales aparece una realidad menos extraordinaria. De los US$ 234 millones adicionales generados por el sector, aproximadamente US$ 217 millones corresponden al langostino entero, cuya comparación interanual está fuertemente condicionada por la paralización de la flota tangonera congeladora durante buena parte de 2025.
Los datos, difundidos por CAPeCA sobre la base de información del INDEC, muestran que, excluyendo al langostino entero, el resto de los productos pesqueros apenas incrementó sus exportaciones un 1,4%, hasta alcanzar unos US$ 1.172 millones.
La principal señal positiva aparece en los precios internacionales, que mejoraron en varias especies y permitieron compensar parcialmente la caída del calamar.
El Illex argentinus continúa siendo el principal generador de divisas del complejo pesquero, pero este año mostró una evolución negativa. Entre enero y julio se exportaron 169.889 toneladas por US$ 472 millones, con bajas del 7,2% en volumen y del 8,5% en valor.
El precio promedio se ubicó en US$ 2.780 por tonelada, apenas 1,4% por debajo del registrado en 2025.
China volvió a concentrar la mayor parte de las operaciones, con 125.782 toneladas, equivalentes al 74% del total. Sus compras, incluso, crecieron 7,1%, aunque a un precio promedio de US$ 2.702 por tonelada.
La contracción estuvo principalmente en otros mercados. Tailandia redujo sus compras 59,7%, España 22,3%, Corea del Sur 32,1% y Japón 47,6%.
En sentido contrario, Canadá más que duplicó sus adquisiciones, mientras que Singapur se incorporó como destino con 5.847 toneladas.
El mayor crecimiento aparece en el langostino entero, aunque con una comparación interanual que debe ser tomada con cautela.
Se exportaron 38.785 toneladas por US$ 266 millones, con incrementos del 309,3% en volumen y del 440,4% en divisas.
La explicación principal está en que durante 2025 los conflictos gremiales mantuvieron paralizada a la flota congeladora hasta el 1 de agosto. Por eso, la comparación parte de una base excepcionalmente baja.
Más significativo resulta el comportamiento del precio. La tonelada alcanzó un promedio de US$ 6.871, un 32% más que en 2025. Además, la cotización mostró una tendencia ascendente: pasó de US$ 6.016 en enero a US$ 7.316 en julio.
España fue el principal destino, con 26.871 toneladas y US$ 184,5 millones, seguida por Italia y Rusia. También recuperaron presencia mercados como Japón, Taiwán, Hong Kong y Portugal.
Europa concentró US$ 229 millones de los US$ 266 millones generados por esta presentación.
El comportamiento de las colas de langostino presenta una lectura diferente. Se exportaron 39.671 toneladas, un 3,2% más, por US$ 313 millones, lo que representa una mejora del 10,2%.
En este caso, el incremento estuvo explicado fundamentalmente por el precio, que llegó a US$ 7.896 por tonelada, un 6,8% superior al año anterior.
China continuó siendo el principal comprador, aunque redujo sus adquisiciones 7,3%. España, en cambio, incrementó fuertemente sus compras y alcanzó las 5.790 toneladas.
También se destacó Italia, con un aumento del 226% en sus compras, mientras que Perú volvió a retroceder. Estados Unidos mantuvo una posición relevante por el elevado valor promedio de los productos adquiridos, superior a los US$ 12.000 por tonelada.
La merluza común también mostró una evolución favorable.
Las exportaciones de filet congelado alcanzaron 40.076 toneladas y US$ 139,5 millones, con aumentos del 12,1% en volumen y del 22,2% en valor. El precio promedio fue de US$ 3.481 por tonelada, un 8,9% superior al de 2025.
España encabezó las compras con 12.807 toneladas, mientras Brasil se mantuvo en niveles similares al año pasado, aunque pagando un precio mayor.
Polonia prácticamente duplicó sus adquisiciones y también se registraron aumentos importantes en Portugal.
En otras presentaciones congeladas, las exportaciones llegaron a 33.499 toneladas por US$ 58,2 millones, con subas del 28% y 38%, respectivamente.
Rusia continuó como mercado principal, aunque redujo el volumen adquirido. En paralelo, crecieron destinos como Nigeria, Macedonia y Ghana, aunque con valores por tonelada considerablemente inferiores al promedio.
La merluza negra volvió a mostrar un desempeño positivo. Las exportaciones alcanzaron 1.359 toneladas por US$ 42,2 millones, con incrementos del 9% en volumen y del 20,6% en divisas.
El precio promedio llegó a US$ 31.087 por tonelada, un 10,7% más que en 2025.
Estados Unidos siguió siendo el principal comprador, aunque redujo sus compras, mientras Singapur y China completaron los principales destinos.
La centolla, por su parte, mantuvo prácticamente estable el volumen exportado, con 683 toneladas por US$ 13,2 millones. Estados Unidos y China concentraron la demanda y el precio promedio se ubicó en US$ 19.329 por tonelada.
En el reparto geográfico de las ventas, Asia volvió a ocupar el primer lugar con US$ 634 millones, seguida por Europa con US$ 467 millones.
Más atrás quedaron América del Sur, con US$ 114 millones, y América del Norte, con US$ 107 millones. África aportó US$ 40 millones y Oceanía apenas US$ 3 millones, mientras otros US$ 73 millones corresponden a destinos no identificados.
Así, el balance de los primeros siete meses muestra un sector pesquero que incrementó significativamente sus ingresos externos, pero cuyo crecimiento está lejos de ser homogéneo. El langostino entero explica prácticamente todo el salto interanual, mientras el calamar retrocede y especies como merluza y langostino cola exhiben mejoras más consistentes, especialmente por el aumento de los precios internacionales.