La primera evaluación del caladero dejó resultados insuficientes para habilitar la pesca comercial. La presencia irregular del recurso, las capturas dispares y la incidencia de merluza llevaron a la Secretaría de Pesca a extender la espera. Unas 90 embarcaciones continúan pendientes de una definición que también condiciona el movimiento productivo y laboral de Puerto Rawson.
La temporada de langostino 2026/2027 en aguas provinciales de Chubut deberá esperar nuevamente. Después de analizar los resultados de la prospección realizada durante los últimos días de octubre, la Secretaría de Pesca resolvió no habilitar todavía la actividad comercial y programar un nuevo relevamiento a partir del martes 10 de noviembre.
La decisión fue confirmada por el secretario de Pesca, Diego Brandán, durante una entrevista concedida a FM Bahía Engaño el jueves 29 de octubre. El funcionario explicó que los registros obtenidos no permiten garantizar que el recurso tenga la disponibilidad necesaria para soportar el ingreso de toda la flota habilitada.
De esta manera, la expectativa de comenzar la actividad durante los primeros días de noviembre vuelve a desplazarse. La prioridad oficial es contar con información actualizada antes de autorizar las operaciones comerciales, evitando una apertura que posteriormente pueda obligar a interrumpir la temporada por falta de concentraciones suficientes.
El operativo exploratorio había comenzado el lunes 26 de octubre, con la participación de 20 embarcaciones: 16 pertenecientes a la flota costera y cuatro de la flota artesanal.
La planificación original contemplaba cuatro jornadas de evaluación, distribuidas entre sectores del norte y del sur de la jurisdicción provincial. Sin embargo, los primeros resultados obligaron a modificar el esquema de trabajo.
En el sector sur, particularmente en el área de Bahía Camarones, se registró una presencia muy reducida de langostino y una importante participación de merluza común en las capturas. Ante ese escenario, se decidió interrumpir las operaciones en esa zona y trasladar las embarcaciones hacia el norte.
La evaluación continuó en dos sectores diferenciados: uno comprendido entre la boca del Golfo Nuevo y Puerto Rawson, y otro entre Puerto Rawson e Isla Escondida.
En este último también se encontraron condiciones poco favorables, por lo que los esfuerzos terminaron concentrándose en el primer sector de la Zona Norte.
Allí aparecieron ejemplares de buena calidad comercial y algunos barcos consiguieron capturas interesantes. Sin embargo, los rendimientos fueron muy diferentes entre embarcaciones y no alcanzaron para demostrar que existiera una concentración suficientemente uniforme como para sostener el trabajo de toda la flota.
A esto se sumó la presencia de merluza común, otro factor que condiciona la posibilidad de habilitar la pesquería.
La apertura de la temporada no depende únicamente de encontrar langostino en las redes. La normativa provincial establece indicadores específicos que deben verificarse durante la evaluación previa.
La Resolución 118/2024 de la Secretaría de Pesca de Chubut contempla tres condiciones fundamentales:
Los tres parámetros deben evaluarse conjuntamente. Por eso, las capturas positivas obtenidas por determinados barcos no son suficientes para justificar por sí solas la apertura de la temporada.
La autoridad pesquera debe determinar si las condiciones generales permiten desarrollar una actividad comercial sostenida y compatible con los criterios de administración del recurso.
La demora tiene una dimensión que excede lo estrictamente biológico. Alrededor de 90 embarcaciones, entre buques de la flota amarilla y unidades artesanales, integran el esquema provincial que espera el comienzo de la temporada.
Cada día de postergación obliga a revisar la planificación de los armadores, las fechas de salida, la organización de las tripulaciones y los compromisos de abastecimiento de las plantas procesadoras.
En tierra, el inicio de la zafra representa mucho más que la llegada de materia prima. Significa movimiento para el puerto, trabajo para los estibadores, actividad para los transportistas, funcionamiento de las plantas y generación de empleo en distintos eslabones de la cadena pesquera.
La importancia de esta pesquería quedó reflejada durante el ciclo 2025/2026, que registró desembarques cercanos a las 90.000 toneladas en aguas provinciales, según el balance citado por la prensa especializada.
Por el momento, no existen elementos suficientes para determinar cuánto podría repercutir esta demora sobre el volumen final de la próxima campaña. Su evolución dependerá de la disponibilidad del recurso y de las condiciones que se encuentren en las próximas evaluaciones.
La postergación se produce en un contexto en el que distintos representantes de la industria ya habían manifestado reparos frente a una apertura anticipada.
Desde CAPIP, su presidente, Agustín de la Fuente, había planteado la conveniencia de esperar entre 10 y 15 días para permitir una mayor concentración del langostino antes de habilitar las operaciones comerciales.
Entre los factores mencionados figuraban los rendimientos observados durante los primeros lances y las condiciones de temperatura del agua, que podrían influir en la distribución del recurso.
La preocupación empresaria también estaba relacionada con evitar una apertura que obligara a detener posteriormente la actividad por falta de capturas regulares.
La decisión de la Secretaría de Pesca termina trasladando ese escenario a una nueva instancia de evaluación, aunque la responsabilidad de establecer las condiciones de apertura continúa correspondiendo a la autoridad provincial.
La próxima fecha determinante será el martes 10 de noviembre, cuando está previsto comenzar una segunda prospección, inicialmente en la Zona Norte.
Según la información difundida, el relevamiento tendría una duración de dos días. Sus resultados permitirán establecer si mejoraron las concentraciones de langostino y si existen condiciones para avanzar hacia la habilitación comercial.
En ese escenario, el jueves 12 de noviembre aparece como una posible fecha para iniciar la pesca, siempre que los registros obtenidos sean satisfactorios y se cumplan los requisitos establecidos por la normativa.
Sin embargo, no existe una apertura automática para esa jornada. Primero deberán conocerse los resultados del nuevo operativo y la correspondiente decisión administrativa.
La flota amarilla de Rawson vuelve a quedar a la espera. La expectativa está puesta en que los próximos días permitan una mejor distribución del recurso y que la segunda evaluación encuentre las condiciones necesarias para poner en marcha una temporada que resulta fundamental para la economía pesquera de Chubut.
El desafío será encontrar el momento adecuado para abrir el caladero: proteger el recurso, garantizar condiciones de pesca sostenibles y, al mismo tiempo, permitir que los barcos puedan salir a trabajar. Detrás de cada embarcación hay tripulaciones, trabajadores portuarios y familias que dependen del movimiento de una actividad que todavía no pudo comenzar.