La familia de Vílchez denunció al capitán del “Don Nicola” y pide explicaciones sobre el operativo a bordo


jueves, 14 mayo de 2026

La muerte del marinero Matías Vílchez a bordo del fresquero de altura “Don Nicola” continúa sumando capítulos judiciales y ahora la investigación apunta directamente a las decisiones tomadas durante la emergencia médica ocurrida en altamar. La familia del tripulante denunció penalmente al capitán Diego Busich por presunto abandono de persona al considerar que no cumplió con la indicación médica de regresar de inmediato al puerto tras la descompensación sufrida por el trabajador.

La presentación fue realizada ante la Justicia Federal y se basa en las comunicaciones mantenidas entre el buque y el médico de Prefectura Naval que intervino el viernes 24 de abril, luego del mediodía, cuando Vílchez comenzó a manifestar un grave cuadro clínico. Según explicó el abogado de la familia, Leandro Laserna, la recomendación médica habría sido retornar de inmediato a tierra para posibilitar una atención urgente.

“Está acreditado en la causa que entre las 13 y las 13:20 el médico indicó el regreso inmediato a puerto. A una velocidad razonable, el barco podría haber arribado en aproximadamente cinco horas”, sostuvo el letrado, quien remarcó que esa demora resulta central para determinar responsabilidades.

La causa ya cuenta con distintas medidas de prueba impulsadas por la fiscalía. Entre ellas figuran el secuestro del teléfono celular del capitán, documentación vinculada al protocolo de seguridad del buque y las declaraciones testimoniales de los trece tripulantes que integraban la marea al momento del fallecimiento.

Para la familia de Vílchez, no solo debe investigarse la actuación del capitán sino también el rol de la empresa armadora. “Queremos saber por qué no regresaron y quién tomó esa decisión”, insistió Laserna.

El “Don Nicola” ingresó al puerto de Mar del Plata en la mañana del sábado 25 de abril con el marinero ya fallecido. Según la reconstrucción de los hechos incorporada al expediente, transcurrieron alrededor de 17 horas desde el primer aviso de emergencia hasta el arribo de la embarcación.

Los familiares sostienen que durante ese tiempo el trabajador no recibió la atención adecuada pese al agravamiento progresivo de su estado de salud. El cuadro incluyó fuertes dolores, vómitos con sangre, diarrea hemorrágica y síntomas neurológicos que inicialmente hicieron presumir una hemorragia digestiva severa. Sin embargo, la autopsia determinó posteriormente que la causa de muerte fue un aneurisma pulmonar.

Uno de los puntos que también analiza la fiscalía es la ausencia de una aeroevacuación sanitaria. De acuerdo a las actuaciones judiciales, el barco se encontraba a menos de 35 millas del puerto, existían horas de luz natural disponibles y las condiciones meteorológicas eran favorables para un eventual operativo aéreo.

La pareja de Vílchez y sus familiares esperaban recibirlo para trasladarlo directamente a un centro médico. El impacto fue total cuando, al arribar el barco, tomaron conocimiento de que el marinero había muerto durante la navegación. La tensión en el muelle derivó incluso en momentos de extrema conmoción entre los allegados y el capitán del buque.

Otro elemento incorporado a la causa son los mensajes que Vílchez habría enviado a su pareja horas antes de morir, donde manifestaba el intenso dolor que sufría. Para la querella, esos intercambios reflejan el nivel de gravedad que atravesaba el marinero mientras permanecía a bordo.

La investigación busca ahora reconstruir minuto a minuto qué decisiones se tomaron desde la primera alerta médica hasta la confirmación del fallecimiento y establecer si existieron demoras, negligencias u omisiones evitables en la asistencia brindada al tripulante.

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