Industria naval Argentina: botaron al Adviento, el nuevo pesquero que pondrá proa a Rawson


jueves, 17 septiembre de 2026

El Astillero Aloncar concretó este jueves una nueva botadura sobre el río Quequén. El Adviento, construido íntegramente en sus instalaciones, será incorporado a la actividad pesquera de Rawson y tendrá como principal objetivo la captura de langostino. La embarcación demandó alrededor de ocho meses de construcción y ahora deberá superar las inspecciones y trámites correspondientes antes de comenzar a operar.

La industria naval argentina sumó este jueves 17 de septiembre una nueva embarcación destinada a la actividad pesquera patagónica. El BP Adviento tocó por primera vez el agua luego de ser bautizado y botado desde las instalaciones del Astillero Aloncar S.A., en Quequén.

El nuevo pesquero fue construido íntegramente en el establecimiento ubicado a orillas del río Quequén y tendrá como próximo destino Puerto Rawson, donde se incorporará a una flota dedicada principalmente a la captura de langostino.

La ceremonia reunió a trabajadores del astillero, empresarios, familiares y representantes del sector marítimo, pesquero y portuario. También participaron autoridades de la Prefectura Quequén, integrantes del Consorcio de Gestión de Puerto Quequén, funcionarios municipales, concejales, representantes gremiales y empresas relacionadas con la actividad.

De Quequén a Rawson

De acuerdo con la información suministrada por los propietarios, el Adviento cuenta con 10,40 metros de eslora, 6 metros de manga y 2,60 metros de puntal. Desde el astillero se indicó además una longitud aproximada de 12 metros y una potencia cercana a los 450 HP.

Rawson será su puerto de asiento y la captura de langostino constituirá uno de sus principales objetivos operativos.

El dato no resulta menor para Aloncar. Según explicó su presidente, el ingeniero naval Hugo Obregozo, el Adviento se convierte en el quinto barco construido por el astillero con destino a la comunidad pesquera de Rawson, consolidando un vínculo entre la industria naval bonaerense y uno de los principales puertos pesqueros de Chubut.

Ese camino ya tiene antecedentes. Entre las unidades construidas en Quequén aparece el pesquero artesanal Codaste, también destinado a operar sobre langostino desde Rawson. Aquella embarcación formó parte de un proceso de renovación de flota impulsado desde el sector privado y fue diseñada específicamente para las características de esa pesquería.

Ocho meses de trabajo detrás de una botadura

La construcción del Adviento demandó aproximadamente ocho meses.

Detrás de la imagen final del barco ingresando al río existe un proceso que moviliza distintos oficios de la industria naval: soldadura, estructuras, mecánica, electricidad, pintura, montaje y terminaciones, entre otras tareas.

Precisamente, uno de los objetivos planteados por Aloncar es continuar mejorando los procesos productivos para llevar el tiempo de construcción de embarcaciones de estas características hacia un plazo cercano a los seis meses.

La botadura comenzó pasadas las 10.20. El pesquero descendió progresivamente hacia el río y durante la maniobra fue necesario realizar una corrección ante una pequeña desviación respecto de la línea inicialmente prevista. Finalmente, el procedimiento pudo completarse y el Adviento quedó a flote.

Previamente se había desarrollado la tradicional ceremonia de bautismo. El padre Alejandro Martínez estuvo encargado de bendecir la nueva embarcación junto con sus propietarios y la madrina, antes del tradicional rompimiento de la botella contra la proa.

Todavía queda camino antes de comenzar a pescar

La botadura representa uno de los momentos más simbólicos de una construcción naval, pero no significa todavía el comienzo de las operaciones comerciales.

El Adviento deberá ahora atravesar los procedimientos administrativos y técnicos correspondientes, entre ellos su matriculación e inspecciones, antes de quedar formalmente habilitado para comenzar sus primeras mareas.

Cumplida esa etapa llegará el traslado hacia la Patagonia y su incorporación definitiva a la operatoria pesquera de Rawson.

Aloncar y una relación creciente con la flota pesquera

La construcción del Adviento también permite observar el crecimiento que Aloncar viene mostrando dentro del segmento de embarcaciones pesqueras.

El astillero tiene sus instalaciones sobre el río Quequén y figura entre los establecimientos asociados a la Asociación Bonaerense de la Industria Naval (ABIN).

La relación con Rawson se fue fortaleciendo mediante diferentes construcciones. El Codaste, por ejemplo, fue desarrollado como una embarcación específicamente orientada a la pesca artesanal de langostino, con características de diseño destinadas a mejorar estabilidad, navegación y capacidad operativa.

La incorporación del Adviento suma ahora otro eslabón a esa relación productiva: barcos construidos en Buenos Aires que posteriormente pasan a formar parte de la actividad pesquera chubutense.

Quequén busca recuperar terreno dentro de la actividad pesquera

La botadura se produce además en un momento particular para la actividad naval y pesquera de Necochea y Quequén.

En paralelo con la construcción y reparación de embarcaciones, existe un proyecto privado para desarrollar nueva infraestructura destinada al sector pesquero. La iniciativa contempla nuevos espacios de muelle y servicios relacionados con almacenamiento, procesamiento, reparaciones navales y capacitación técnica.

Durante agosto comenzaron obras vinculadas al denominado Complejo Industrial Pesquero, con una primera etapa que incluye aproximadamente 220 metros de nuevo muelle sobre la margen de Necochea del río Quequén. El emprendimiento tiene participación de empresarios vinculados con Manumar y Aloncar y apunta a generar condiciones para atraer nuevamente mayor movimiento de buques pesqueros hacia la zona.

Se trata de una apuesta que excede al propio astillero. La llegada de embarcaciones para descargar, reparar o realizar mantenimiento genera movimiento sobre talleres, transporte, combustible, provisiones, cámaras frigoríficas y distintos servicios asociados.

En ese escenario, cada nueva botadura adquiere un significado adicional.

Construir barcos argentinos para una actividad que necesita renovar su flota

La imagen del Adviento ingresando al río Quequén vuelve a mostrar una capacidad industrial que muchas veces queda relegada detrás de las cifras de capturas, exportaciones y desembarques.

La pesca comienza mucho antes de que un barco largue sus redes.

Detrás de cada embarcación existe una cadena de ingenieros, soldadores, mecánicos, electricistas, pintores, proveedores y trabajadores especializados que forman parte de la industria naval argentina.

Ahora comienza otra etapa para el Adviento. Una vez concluidas las inspecciones y formalidades administrativas, dejará Quequén para poner proa hacia Rawson, donde tendrá su puerto de asiento y comenzará su vida operativa.

Para Aloncar será otro barco entregado a la actividad pesquera. Para Rawson, una nueva incorporación a su flota. Y para Quequén, otra demostración concreta de que la construcción naval puede seguir ocupando un lugar dentro de la cadena productiva de la pesca argentina.

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