El combustible vuelve a poner contra las cuerdas a la flota española: ya hay barcos amarrados y el Brent supera los USD 107


miércoles, 16 septiembre de 2026

El gasoil pesquero volvió a dispararse en España y alcanzó un promedio de 1,191 euros por litro, con un incremento semanal del 5,41%. La escalada internacional del petróleo profundiza la preocupación: el Brent superó los 107 dólares por barril y el sector advierte que, con el combustible representando entre el 50% y el 60% del costo de algunas mareas, salir a pescar puede significar trabajar a pérdida. En Ondarroa, parte de la flota ya permanece amarrada.

La fuerte suba del combustible marino vuelve a encender las alarmas en la industria pesquera española, donde el incremento de los costos operativos comienza a traducirse nuevamente en barcos que permanecen en puerto ante la imposibilidad de sostener económicamente las mareas.

Según la última actualización del Informe Semanal de Precios de la Energía en el Sector Agrario y Pesquero, elaborado por la Subsecretaría del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación de España, el precio medio de venta al público —sin impuestos— del gasóleo destinado a la actividad pesquera alcanzó los 1,191 euros por litro.

El dato representa un incremento del 5,41% en apenas una semana y coloca al combustible muy cerca de los máximos registrados durante abril, cuando el promedio en los puertos españoles llegó a 1,202 euros por litro.

La situación vuelve a colocar uno de los principales costos de explotación en el centro de las preocupaciones de armadores y empresas pesqueras.

Fuertes diferencias entre los puertos

El impacto no resulta uniforme en todo el territorio español. Los valores muestran importantes diferencias entre provincias y Valencia aparece con el precio más elevado, alcanzando los 1,522 euros por litro.

Le siguen Islas Baleares, con 1,238 €/l; Gerona, con 1,230 €/l; y Alicante, con 1,225 €/l.

En Galicia, uno de los principales polos pesqueros de España, Pontevedra registra 1,191 €/l, mientras que A Coruña se ubica en 1,165 €/l y Lugo en 1,154 €/l.

Entre los valores más bajos informados aparecen Castellón, con 1,111 €/l; Almería, con 1,118 €/l; y Barcelona, con 1,124 €/l.

Pero incluso en aquellos puertos donde el combustible presenta valores inferiores al promedio, la preocupación se mantiene por la velocidad con la que viene escalando el costo energético.

Petróleo por encima de los USD 100 y un escenario que preocupa

El problema para la pesca española no termina en el surtidor. La evolución del mercado internacional anticipa un escenario complejo para las próximas semanas si la tensión geopolítica continúa impulsando el petróleo.

En el contexto informado, el Brent superó los 107 dólares por barril, con un avance cercano al 3%, mientras que el WTI se ubicó alrededor de los 103 dólares, con una suba próxima al 2,8%.

La escalada aparece vinculada al conflicto entre Estados Unidos e Irán y a las nuevas tensiones sobre la infraestructura energética de Medio Oriente. Los ataques contra el principal oleoducto saudí hacia el Mar Rojo y su posterior cierre agregaron presión sobre un mercado que ya venía condicionado por la situación en torno al estrecho de Ormuz.

Con ese escenario, la posibilidad de nuevas subas del crudo amenaza con trasladarse directamente al combustible utilizado por los barcos pesqueros.

El combustible puede representar hasta el 60% del costo de una marea

La dimensión del problema queda reflejada en los números que maneja el propio sector.

Desde la Organización de Productores de Pesca de Altura de Ondarroa (OPPAO) sostienen que el gasoil puede representar actualmente entre el 50% y el 60% del costo de explotación de una marea.

Mikel Ortiz, gerente de la organización, advirtió que con estos valores salir al mar puede terminar significando perder dinero.

A esta ecuación se suma otra dificultad: según explicó el representante empresario, las compañías pesqueras no tienen capacidad para trasladar automáticamente el incremento de sus costos al valor de primera venta del pescado, debido al funcionamiento del sistema de subastas y a la incidencia que tienen los compradores mayoristas en la formación del precio.

El resultado es una combinación particularmente delicada: sube el combustible, aumenta el costo de cada jornada de navegación y ese incremento no necesariamente puede recuperarse mediante un mayor precio del pescado desembarcado.

Primeros amarres: parte de la flota de Ondarroa ya no sale a pescar

La crisis dejó de ser solamente una advertencia sobre lo que podría ocurrir.

En Ondarroa, Bizkaia, parte de la flota permanece amarrada desde el viernes, de acuerdo con la información difundida por OPPAO. La organización sostiene que el elevado precio del gasoil hace económicamente inviable regresar a la actividad en determinadas condiciones.

Las ayudas destinadas al combustible continúan vigentes, pero desde el sector consideran que resultan insuficientes para compensar el aumento de los costos y también cuestionan las demoras para que esos recursos lleguen efectivamente a las empresas.

El escenario comienza así a reproducir una situación conocida por la pesca europea: cuando el precio del combustible supera determinados niveles, la discusión deja de centrarse únicamente en cuánto cuesta pescar y pasa directamente a determinar si resulta económicamente posible zarpar.

Una señal que trasciende a España

Lo que ocurre en los puertos españoles merece atención más allá de las fronteras europeas. El combustible constituye uno de los componentes fundamentales de la estructura de costos de prácticamente todas las flotas industriales y una escalada prolongada del petróleo termina impactando sobre la rentabilidad de las empresas, la duración de las mareas, la planificación operativa y, finalmente, sobre toda la cadena pesquera.

Por ahora, España comienza a mostrar las primeras consecuencias concretas: un gasoil nuevamente cerca de máximos, petróleo internacional por encima de los 100 dólares y barcos que optan por permanecer amarrados antes que salir al mar a trabajar a pérdida.

La evolución del crudo durante las próximas semanas será determinante. Si la escalada continúa, el problema que hoy comienza a sentirse con fuerza en algunos puertos españoles podría extenderse a una porción mayor de la flota y volver a instalar al costo energético como uno de los principales condicionantes de la actividad pesquera.

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