Conxemar 2026: el langostino argentino, entre una mayor demanda y el desafío de agregar valor


miércoles, 7 octubre de 2026

La principal feria de productos del mar congelados inició su 27ª edición con 836 expositores de 47 países y un fuerte mensaje a favor de reglas de competencia más equilibradas. Argentina reforzó el diálogo pesquero con España y el langostino volvió a ocupar un lugar estratégico: la industria transformadora europea reclama mayor disponibilidad del producto, mientras los compradores comienzan a demandar nuevas presentaciones y más elaboración en origen.

Vigo volvió a convertirse esta semana en uno de los principales centros de negocios de la industria pesquera mundial. Conxemar 2026 abrió el martes 6 de octubre su 27ª edición con un récord de 836 expositores de 47 países, distribuidos en los cinco pabellones del Instituto Ferial de Vigo (Ifevi).

La participación creció alrededor de un 3% respecto del año anterior y llevó prácticamente al límite los aproximadamente 37.000 metros cuadrados disponibles. El crecimiento volvió a instalar uno de los reclamos históricos de la organización: ampliar el recinto para incorporar empresas que actualmente quedan fuera por falta de espacio.

El presidente de Conxemar, Eloy García Alvariza, advirtió que existen solicitudes del segmento de productos congelados que representarían unos 5.000 metros cuadrados adicionales. El alcalde de Vigo, Abel Caballero, y el presidente de la Xunta de Galicia, Alfonso Rueda, expresaron durante la apertura su disposición a avanzar en una solución para acompañar el crecimiento de la feria.

Más allá de las dimensiones alcanzadas por la exposición, la jornada inaugural dejó planteada una discusión de fondo para el comercio pesquero internacional: las condiciones bajo las cuales compiten los productos europeos frente a los procedentes de terceros países.

España reclamó condiciones de competencia más equilibradas

La secretaria general de Pesca de España, Isabel Artime, aprovechó la apertura para destacar el peso de la cadena pesquera española y reclamar reglas que permitan competir en condiciones de igualdad en los mercados internacionales.

España ocupa un lugar central en la pesca europea y cuenta además con una poderosa industria transformadora que se abastece de materias primas procedentes de diferentes partes del mundo. Esa doble condición, como productor y al mismo tiempo gran importador y transformador, atraviesa buena parte de los debates que se desarrollan estos días en Vigo.

Artime puso el foco en la necesidad de sostener la competitividad mediante innovación, transformación, comercialización y apertura de mercados, en un escenario donde las condiciones aplicadas a productos procedentes de terceros países ocupan un lugar cada vez más relevante.

Para Argentina, con una importante presencia comercial en Vigo y una relación histórica con la industria pesquera española, ese debate tiene impacto directo.

Argentina y España reforzaron el diálogo pesquero

Dentro de la agenda oficial de Conxemar, el subsecretario de Recursos Acuáticos y Pesca de Argentina, Juan Antonio López Cazorla, mantuvo una reunión con Isabel Artime.

Durante el encuentro se repasaron las relaciones pesqueras bilaterales y las posibilidades de reforzar la cooperación entre ambos países en áreas de interés común.

No se informaron acuerdos comerciales concretos como resultado de la reunión, pero el encuentro permitió profundizar un vínculo relevante para un sector argentino que encuentra en España uno de sus principales puntos de conexión con el mercado europeo.

La presencia nacional se concentró además en el espacio Mar Argentino, Salvaje y Austral, donde funcionarios, cámaras empresarias y representantes de compañías pesqueras promocionaron la oferta nacional y mantuvieron contactos con compradores y operadores internacionales.

El langostino argentino, una materia prima que Europa busca asegurar

En ese escenario aparece uno de los temas de mayor interés para Argentina: el acceso del langostino Pleoticus muelleri a la industria transformadora europea.

Actualmente, el Reglamento (UE) 2023/2720 contempla un contingente arancelario autónomo de 16.000 toneladas anuales para Pleoticus muelleri, incluso pelado, fresco, refrigerado o congelado, destinado a transformación dentro de la Unión Europea.

Dentro de ese volumen, el arancel de importación establecido es del 0%.

El régimen vigente comprende el período entre el 1° de enero de 2024 y el 31 de diciembre de 2026. No se trata de un límite para las exportaciones argentinas, sino de la cantidad de producto que puede beneficiarse de esa condición arancelaria específica cuando cumple con el destino de transformación establecido por la normativa.

Para Conxemar, las 16.000 toneladas resultan insuficientes.

La asociación llevó el planteo ante el comisario europeo de Pesca y Océanos, Costas Kadis, durante una reunión mantenida el pasado 3 de septiembre y solicitó evaluar un aumento del contingente correspondiente al langostino argentino.

El argumento utilizado revela la importancia que alcanzó el producto para las plantas europeas: según Conxemar, el volumen disponible se agotó durante el primer tercio de 2026, no existen alternativas equivalentes de suministro y el Pleoticus muelleri no compite directamente con las capturas de la flota comunitaria.

El reclamo tiene una particularidad significativa para Argentina: es la propia industria europea la que está solicitando mejores condiciones para disponer de una mayor cantidad de langostino argentino destinado a transformación.

Europa analiza extender el régimen, pero sin aumentar por ahora el volumen

En paralelo, la Comisión Europea presentó una propuesta para prolongar por un año el actual sistema de contingentes arancelarios autónomos.

La iniciativa plantea extender hasta el 31 de diciembre de 2027 la vigencia del régimen actual, con el objetivo de evitar interrupciones en el abastecimiento mientras se define el esquema que lo sucederá.

Existe, sin embargo, una diferencia importante.

La propuesta prorroga los contingentes actuales, pero no incrementa sus volúmenes. Para el langostino argentino significaría mantener las 16.000 toneladas bajo las condiciones establecidas.

El pedido de Conxemar para elevar esa cantidad constituye una gestión diferente y deberá atravesar el correspondiente proceso de discusión dentro de la Unión Europea.

Del volumen al tipo de producto que busca el mercado

La discusión sobre el langostino argentino no se limita al arancel o a la cantidad disponible.

Conxemar también refleja una transformación del mercado hacia alimentos que requieran menos preparación y lleguen al consumidor con un mayor grado de elaboración.

Pelados, desvenados, productos listos para utilizar y otras presentaciones de mayor conveniencia ganan espacio en un mercado donde el tiempo de preparación comienza a influir cada vez más en las decisiones de compra.

Para Argentina, esto abre una discusión que excede la feria de Vigo: cuánto procesamiento puede realizarse en origen y qué precio está dispuesto a reconocer el mercado por ese valor agregado.

Producir un langostino con mayor elaboración requiere procesos adicionales, tecnología y mano de obra. La oportunidad existe en la medida en que ese costo adicional pueda ser reconocido comercialmente.

Y es en este punto donde adquiere relevancia la experiencia recogida por la delegación argentina antes de llegar a España.

La señal que llegó desde París

Días antes de Conxemar, funcionarios y empresarios argentinos habían participado en París de una ronda de negocios con compradores franceses en el marco de la Argentina Week.

Allí apareció una demanda concreta por langostino pelado o desvenado, sin sulfitos y con mayor elaboración, según explicó posteriormente el secretario de Pesca y Acuicultura de Santa Cruz, Sergio Klimenko.

El planteo fue retomado en Vigo por la delegación argentina como una señal que la industria deberá analizar puertas adentro.

No se trata de una prohibición europea al langostino tratado con sulfitos ni de una exigencia impuesta por España, sino de una preferencia comercial detectada entre compradores franceses que muestra hacia dónde pueden avanzar determinados segmentos del mercado.

López Cazorla también hizo referencia en Conxemar a las señales recogidas durante la escala previa en París y a la necesidad de escuchar qué producto está demandando el comprador.

El desafío pasa por evaluar nuevas presentaciones, envases y procesos que permitan responder a esas preferencias sin perder competitividad.

Una oportunidad que va más allá de vender más

La apertura de Conxemar deja así varias señales para la pesca argentina.

La industria transformadora europea necesita materia prima y el langostino argentino ocupa un lugar relevante dentro de ese esquema. Una muestra concreta es que Conxemar considera insuficientes las actuales 16.000 toneladas con arancel cero y está gestionando una ampliación.

Al mismo tiempo, aparecen compradores interesados en productos con mayor procesamiento y presentaciones adaptadas a nuevos hábitos de consumo.

Son dos discusiones diferentes, pero confluyen en una misma oportunidad.

Argentina puede aspirar a colocar mayores volúmenes, pero también tiene por delante la posibilidad de discutir cuánto del valor agregado que demanda el mercado puede quedar en origen.

Conxemar vuelve a mostrar que el langostino argentino mantiene un lugar relevante en Europa. El próximo desafío será aprovechar ese interés no solamente para exportar más, sino también para transformar una parte de esa demanda en mayor procesamiento, actividad industrial y trabajo en Argentina.

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