Catorce empresas exportadoras participaron de una ronda de negocios con compradores franceses durante la Argentina Week. El objetivo fue ampliar la presencia del langostino salvaje argentino y consolidar el posicionamiento de la vieira patagónica. La agenda también llevó a París el debate por las retenciones pesqueras y la necesidad de generar inversiones para renovar la flota y mejorar la infraestructura portuaria.
La pesca argentina tuvo un capítulo propio durante la Argentina Week desarrollada en París, donde empresas nacionales mantuvieron encuentros directos con compradores franceses en busca de ampliar la presencia de productos del Mar Argentino en uno de los mercados de mayor relevancia de Europa.
La actividad específica para el sector se desarrolló el viernes 2 de octubre bajo el formato Argentina B2B Week – Seafood Edition France y reunió finalmente a representantes de 14 empresas exportadoras Argentinas con importadores franceses.
La ronda fue organizada por PromArgentina junto con el Consejo Federal Pesquero (CFP), la Cámara Argentina Patagónica de Industrias Pesqueras (CAPIP), la Cámara de Armadores de Pesqueros y Congeladores de la Argentina (CAPeCA), Cancillería y la Embajada Argentina en Francia.
Participaron de la jornada la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei; el presidente ejecutivo de PromArgentina, Diego Sucalesca; y el subsecretario de Recursos Acuáticos y Pesca, Juan Antonio López Cazorla.
Uno de los principales objetivos comerciales estuvo puesto sobre el langostino salvaje argentino, producto emblemático de las exportaciones pesqueras nacionales y con posibilidades de incrementar su presencia en Francia.
El tamaño de ese mercado explica el interés.
De acuerdo con la información difundida durante la misión comercial, Francia importa alrededor de 850 millones de dólares anuales en langostinos y camarones y se encuentra entre los mercados de mayor relevancia mundial para estos productos.
La participación Argentina, sin embargo, todavía resulta reducida frente al volumen total de las importaciones francesas.
Según datos correspondientes a 2025 basados en registros aduaneros franceses, Francia importó alrededor de 121.664 toneladas de langostinos y camarones congelados por un valor cercano a los 846,5 millones de dólares.
Dentro de ese mercado, Argentina representó aproximadamente 2.519 toneladas por 22,8 millones de dólares, cerca del 2,7% del valor total importado.
La diferencia permite dimensionar el espacio comercial que existe para el producto nacional.
Una parte importante del abastecimiento francés proviene de crustáceos de cultivo, mientras Argentina busca posicionar al langostino salvaje del Atlántico Sudoccidental mediante atributos vinculados con su origen, calidad, trazabilidad y características gastronómicas.
El desafío pasa ahora por transformar esas diferencias en una ventaja comercial capaz de generar mayor demanda.
Otro de los objetivos de la misión fue acercar directamente a las empresas pesqueras argentinas con importadores y distribuidores franceses.
Actualmente, parte de los productos argentinos que terminan siendo consumidos en Francia ingresan al circuito comercial europeo a través de otros mercados, particularmente España.
Establecer vínculos directos entre productores nacionales y compradores franceses podría abrir nuevas alternativas de comercialización y reducir algunos eslabones de intermediación.
La jornada desarrollada en París contempló reuniones empresariales y una presentación gastronómica de productos argentinos.
Las degustaciones estuvieron a cargo del chef marplatense Lisandro Ciarlotti, quien trabajó con langostino y vieira para presentar sus características ante los participantes de la ronda.

La situación de la vieira patagónica es diferente a la del langostino.
Argentina ya posee una posición relevante dentro del mercado francés y, de acuerdo con la información oficial difundida durante la Argentina Week, representa más del 40% del volumen de vieiras importado por Francia, siendo el principal proveedor de ese mercado.
Por eso, mientras con el langostino la apuesta pasa fundamentalmente por ganar participación, con la vieira el objetivo consiste en sostener y profundizar una posición comercial ya consolidada.
La combinación de ambos productos permitió mostrar dos escenarios diferentes de la pesca argentina: uno con una presencia fuerte que busca mantenerse y otro con amplio margen para crecer.
La ronda permitió establecer contactos entre exportadores argentinos y potenciales compradores franceses, aunque existe una diferencia importante entre generar interés comercial y concretar operaciones.
Hasta el momento no se informaron oficialmente volúmenes vendidos ni contratos comerciales cerrados como consecuencia directa de los encuentros realizados en París.
El propio subsecretario López Cazorla señaló posteriormente que no podía confirmar si durante la jornada se habían materializado ventas, destacando principalmente los contactos generados entre las empresas y los potenciales compradores.
Por esa razón, el verdadero resultado comercial de la misión podrá evaluarse con mayor precisión en los próximos meses, cuando pueda determinarse si esas reuniones derivaron en pedidos, contratos o nuevos embarques hacia Francia.

La agenda pesquera en París no estuvo limitada a la búsqueda de compradores.
El gobernador de Chubut, Ignacio Torres, volvió a plantear durante la misión la discusión sobre los derechos de exportación que todavía alcanzan a productos de la actividad pesquera.
La propuesta presentada apunta a avanzar hacia su eliminación mediante un esquema en el que las empresas asuman como contrapartida compromisos de inversión.
La idea es que los recursos que el sector dejaría de destinar al pago de retenciones puedan ser volcados a la renovación de la flota y al mejoramiento de infraestructura portuaria.
Torres estimó que una medida de esas características representaría para Nación un costo fiscal de entre 60 y 80 millones de dólares y sostuvo que el objetivo debería ser transformar esos recursos en inversión productiva.
El planteo alcanza especialmente a las principales regiones pesqueras del país, entre ellas Chubut y Mar del Plata, donde la renovación de embarcaciones y la modernización de infraestructura constituyen temas recurrentes dentro de la agenda sectorial.
Por el momento, sin embargo, se trata de una propuesta presentada para su análisis y no de una medida aprobada por el Gobierno nacional.

La Argentina Week también dejó una novedad vinculada con inversiones en Chubut.
La empresa Arbumasa formalizó una solicitud para acceder a un lote dentro de la Zona Franca de Trelew, donde proyecta desarrollar una nueva planta vinculada con el procesamiento pesquero.
Según la información difundida por el Gobierno provincial, durante la etapa de construcción podrían generarse alrededor de 80 puestos de trabajo.
La iniciativa se encuentra todavía en proceso de tramitación, por lo que corresponde hablar de un proyecto de inversión y no de una planta actualmente operativa.
La presencia argentina en Francia volvió a exponer dos caras de una misma necesidad para la industria pesquera.
Hacia afuera, el sector necesita ampliar mercados, conseguir compradores directos y mejorar el valor obtenido por sus exportaciones.
Puertas adentro, enfrenta el desafío de mejorar su competitividad, renovar parte de una flota envejecida y avanzar con inversiones en infraestructura portuaria e industrial.
Francia representa una oportunidad particularmente interesante para el langostino argentino. El país europeo mueve cientos de millones de dólares anuales en importaciones de este tipo de productos, mientras Argentina conserva todavía una participación relativamente pequeña dentro de ese negocio.
París permitió sentar a exportadores argentinos frente a potenciales compradores.
Ahora comienza la etapa decisiva.
El verdadero éxito de la misión no se medirá por la cantidad de reuniones realizadas, sino por cuántas de esas conversaciones logren convertirse en nuevos clientes, contratos y mayores exportaciones para la pesca Argentina.