La campaña 2026 con resultados que superaron ampliamente los obtenidos el año pasado y volvió a consolidar a Rawson como el principal puerto de captura del stock patagónico de anchoíta. Detrás de cada tonelada desembarcada se encuentra una cadena productiva que genera alrededor de 2.000 puestos de trabajo y abastece a la industria conservera argentina.
Aunque suele quedar opacada por la importancia comercial del langostino y la merluza, la zafra de anchoíta constituye una de las actividades con mayor efecto multiplicador dentro del complejo pesquero nacional. Su impacto no sólo se mide por el volumen de capturas, sino también por el empleo que sostiene en dos provincias y por el abastecimiento de materia prima para una industria con mucha historia.
La temporada 2026 se desarrolló durante el mes de julio con una intensa actividad de la flota costera de Rawson. En pocas semanas, varias embarcaciones operaron sobre el recurso aprovechando una buena disponibilidad biológica y una demanda sostenida por parte de las plantas elaboradoras de conservas y salazones de Mar del Plata.
El ritmo de las capturas fue tal que la campaña finalizó de manera anticipada, no por agotamiento del recurso, sino porque las plantas procesadoras alcanzaron el límite de su capacidad para recibir y elaborar pescado fresco, una situación que el sector ya había anticipado en temporadas anteriores.
La flota operativa encargada de abastecer este flujo está compuesta por los siguientes buques:
La anchoíta capturada por la flota de Rawson recorre más de 1.300 kilómetros hasta llegar a Mar del Plata, donde se concentra la mayor parte de la industria conservera y saladeril del país.
Allí el pescado se transforma en anchoas, boquerones, conservas y otros productos con destino tanto al mercado interno como a la exportación.
Esta articulación entre ambas provincias sostiene una cadena de valor que, según datos del sector empresario, genera aproximadamente 2.000 puestos de trabajo.
De ese total:
La magnitud de estos números explica por qué la anchoíta continúa siendo considerada una pesquería estratégica desde el punto de vista social, aun cuando su valor comercial sea inferior al de otras especies.

La campaña 2026 mostró una recuperación respecto del año anterior.
Durante las primeras semanas ya se observaba un importante movimiento en el puerto de Rawson y, con el correr de los días, la flota incrementó el volumen de desembarques hasta alcanzar cifras que más que duplicaron las registradas durante la temporada 2025.
El buen comportamiento del recurso permitió mantener una operatoria sostenida y abastecer sin interrupciones a las conserveras, que demandan pescado fresco para garantizar la calidad del producto elaborado.
La importancia de la anchoíta excede ampliamente a los barcos que salen a pescar.
Cada marea moviliza una extensa red de actividades complementarias: fabricación y reparación de redes, provisión de hielo, combustibles, servicios portuarios, transporte terrestre, mantenimiento naval, logística y comercialización.
En Rawson, la campaña representa una alternativa productiva para la flota costera y genera movimiento económico durante un período en el que otras pesquerías presentan menor intensidad.
Para Mar del Plata, en cambio, constituye el abastecimiento indispensable de materia prima para una industria conservera que depende casi exclusivamente de este recurso.
Especialistas del sector coinciden en que el stock patagónico de anchoíta presenta un importante potencial biológico y continúa siendo uno de los recursos pelágicos menos explotados del Mar Argentino en relación con su abundancia.
La administración pesquera mantiene un seguimiento permanente del recurso mediante campañas de investigación del INIDEP y controles sobre las capturas, buscando garantizar la sustentabilidad de una pesquería que combina generación de empleo, agregado de valor e industrialización.
Mientras gran parte de la atención suele concentrarse en especies de mayor rentabilidad, la zafra de anchoíta demuestra cada año que su principal fortaleza radica en la cantidad de trabajo que genera.
Desde los marineros que integran las tripulaciones de la flota costera de Rawson hasta los operarios que elaboran conservas en Mar del Plata, miles de familias dependen de una actividad que mantiene vigente una de las cadenas de valor más tradicionales de la pesca Argentina.
La campaña 2026 volvió a dejar ese mensaje: detrás de cada cajón de anchoíta desembarcado hay una industria que integra dos provincias, agrega valor en tierra y sostiene cerca de 2.000 puestos de trabajo en toda la cadena productiva.