
La pesca argentina volvió a quedar marcada por una tragedia en alta mar. Luego de varias horas de intensa búsqueda, fue hallado sin vida Eduardo Morales, marinero de 50 años, oriundo de Sierra Grande y tripulante del buque pesquero Cabo Vírgenes (M.N. 024), quien había caído al mar durante la mañana del jueves mientras la embarcación realizaba tareas de captura de langostino en aguas nacionales.
El accidente ocurrió en plena zafra, cuando el buque operaba sobre el límite noroeste de la Subárea 14, una de las zonas habilitadas para la pesca desde el pasado 10 de junio. La emergencia fue reportada en la posición 45°10′ Sur – 62°58′ Oeste, aproximadamente a 119 millas náuticas de Camarones y a 169 millas de Puerto Madryn, puerto desde donde había zarpado la embarcación perteneciente a Red Chamber Argentina.
Tras el aviso de «hombre al agua», la tripulación activó inmediatamente las maniobras de rescate y dio intervención a la Prefectura Naval Argentina, que puso en marcha el protocolo del Servicio de Búsqueda y Rescate (SAR).
La magnitud del operativo reflejó la gravedad de la situación. La Autoridad Marítima dispuso el despegue de un avión de reconocimiento, mientras alrededor de 40 buques pesqueros que desarrollaban tareas en la zona abandonaron momentáneamente su actividad para sumarse al rastrillaje.
Las tareas se concentraron en el área donde se produjo la caída y en las zonas proyectadas según las corrientes, el viento y el tiempo transcurrido. De acuerdo con los reportes de los capitanes que participaron del operativo, las condiciones meteorológicas eran favorables, tanto por el estado del mar como por la intensidad del viento, lo que hizo aún más angustiosa la incertidumbre sobre el destino del tripulante.
Con el correr de las horas, la esperanza dio paso al peor desenlace.
El cuerpo de Eduardo Morales fue localizado por la tripulación del buque Magdalena, que participaba activamente del operativo de búsqueda junto al resto de la flota.
Posteriormente se realizó el trasbordo del cuerpo al Cabo Vírgenes, que suspendió inmediatamente la marea y emprendió regreso hacia Puerto Madryn, donde quedó prevista la intervención de las autoridades judiciales, forenses y de Prefectura Naval.
Con el arribo del buque también se espera la toma de declaración a los integrantes de la tripulación, cuyas actuaciones serán remitidas al Juzgado Federal de Comodoro Rivadavia, que quedó a cargo de la investigación por tratarse del área de jurisdicción donde ocurrió el accidente.
La causa buscará determinar con precisión cómo se produjo la caída del marinero y si existieron circunstancias operativas que contribuyeron al hecho.
Tras confirmarse el fallecimiento, Red Chamber Argentina difundió un comunicado oficial en el que expresó su profundo pesar y detalló el procedimiento realizado desde el momento del accidente.
La empresa informó que la tripulación activó de inmediato las maniobras de rescate y dio aviso tanto a Prefectura Naval como a las embarcaciones que se encontraban operando en el sector.
Asimismo, destacó la respuesta solidaria de toda la flota pesquera que acudió rápidamente a colaborar en la búsqueda, calificando el operativo como una demostración de profesionalismo, compromiso y solidaridad entre los trabajadores del mar.
La compañía confirmó además que el cuerpo fue encontrado por el buque Magdalena, permaneciendo desde ese momento bajo custodia de las autoridades competentes.
En el mismo comunicado, Red Chamber expresó sus condolencias a la familia, amigos y compañeros de Eduardo Morales e informó que ya se encuentra brindando asistencia y acompañamiento a sus seres queridos.
Finalmente, ratificó su compromiso de colaborar plenamente con las autoridades durante toda la investigación administrativa y judicial.
La noticia generó una profunda conmoción entre los tripulantes de la flota langostinera. Morales, conocido entre sus compañeros con el apodo de «Soldado», era un trabajador muy querido dentro del ambiente marítimo.
Las redes sociales comenzaron rápidamente a llenarse de mensajes de despedida, mientras familiares, amigos y colegas seguían con angustia el operativo hasta que se confirmó el trágico desenlace.
También el colectivo «Ningún Hundimiento Más», integrado por familiares de víctimas de accidentes laborales y naufragios, expresó públicamente sus condolencias y volvió a recordar que detrás de cada trabajador que pierde la vida existe una familia y una historia que no pueden quedar reducidas a una estadística.
La organización renovó además su reclamo para que cada accidente sea investigado a fondo y permita fortalecer las condiciones de seguridad en la actividad pesquera.
La muerte de Eduardo Morales vuelve a poner en primer plano los riesgos permanentes que enfrenta el personal embarcado, incluso durante jornadas en las que las condiciones meteorológicas resultan favorables.
El hecho ocurrió en plena temporada de langostino, cuando la intensidad operativa de la flota alcanza uno de sus momentos más altos del año y cientos de trabajadores desarrollan sus tareas en condiciones exigentes.
Mientras la Justicia intenta reconstruir los hechos y establecer qué ocurrió a bordo del Cabo Vírgenes, el sector marítimo vuelve a enfrentarse con una realidad tan dolorosa como recurrente: cada accidente en el mar deja una marca imborrable en toda la comunidad pesquera.
La investigación deberá determinar las causas de la caída y establecer si existieron fallas, omisiones o circunstancias que puedan contribuir a mejorar los protocolos de prevención. Porque detrás de cada marea hay trabajadores que arriesgan su vida para sostener una de las principales actividades productivas del país, y cada pérdida humana representa un llamado urgente a reforzar la cultura de la seguridad a bordo de la flota pesquera argentina.