La temporada de langostino en aguas nacionales comenzó con un impacto positivo para el puerto de Mar del Plata, que registra un marcado crecimiento en los desembarques del crustáceo y una fuerte reactivación de la actividad industrial vinculada al reproceso.
Según datos oficiales relevados hasta el 9 de junio, las descargas de langostino alcanzaron las 3.862 toneladas, lo que representa un incremento interanual del 81%. Aunque los volúmenes todavía se encuentran por debajo de los registrados en los principales puertos patagónicos, el movimiento generado ya se traduce en más trabajo para estibadores, transportistas y operarios de las plantas procesadoras de la ciudad.
El notable incremento de desembarques responde a una combinación de factores que modificaron la logística habitual de la flota langostinera y favorecieron a la terminal portuaria marplatense.
Uno de los principales motivos es el conflicto gremial que atraviesa Chubut. La falta de acuerdo entre las empresas de estibaje y el Sindicato Unido Portuarios Argentinos (SUPA) generó incertidumbre operativa en los puertos patagónicos y llevó a muchos armadores a buscar alternativas para descargar sus capturas.
A esta situación se sumó la cautela de varias plantas procesadoras del sur, que evitaron recibir materia prima fresca para no convalidar incrementos salariales que podrían impactar posteriormente en las negociaciones paritarias del sector de la alimentación.
En paralelo, los excelentes rendimientos obtenidos en las subáreas ubicadas al norte de la zona de veda impulsaron a numerosos buques a operar más cerca de Mar del Plata. Los costos también jugaron su papel: la estiba local ronda los 2.800 pesos por cajón, un valor considerablemente inferior al que se registra en algunos puertos patagónicos.
La llegada de materia prima movilizó tanto a la flota como a la industria local. Entre los buques que protagonizaron las descargas figuran el Floridablanca, José Marcelo, Marianela, Graciela I, Antonino, además de unidades como Marcea C, Nono Pascual, Espardel, Miss Patagonia y Jupiter II.
Gran parte de ese volumen fue absorbido por plantas procesadoras marplatenses como Frigorífico del Sud Este, Frío Polar, Asudepes, Catesur y Natusur, que encontraron en esta coyuntura una oportunidad para incrementar su nivel de actividad y sostener puestos de trabajo en tierra.
El traslado del langostino hacia Mar del Plata también tiene un impacto en los valores de comercialización. Debido a que los armadores asumen el costo adicional del transporte, el producto llega a la ciudad con un precio superior al habitual.
Actualmente, segun medios especializados del sector el valor destinado a exportación oscila entre los 3.200 y 3.300 pesos por kilo, mientras que los limitados volúmenes destinados al mercado interno se comercializan entre 3.500 y 3.600 pesos por kilo.
Sin embargo, el escenario favorable podría moderarse en las próximas semanas. Tras los feriados y varios días de mal tiempo que obligaron a la flota a buscar resguardo costero, la abundancia de capturas en el área norte comenzó a disminuir.
Ante este nuevo contexto, algunas empresas ya evalúan alternativas logísticas como los puertos de San Antonio Oeste y Caleta Paula, donde la ausencia de conflictos laborales permite descargar el recurso y trasladarlo posteriormente por vía terrestre hacia las plantas de procesamiento de Chubut.
Mientras tanto, los intentos por destrabar el conflicto portuario en la Patagonia continúan sin resultados. En los últimos días fracasó una reunión que buscaba acercar posiciones entre autoridades, empresarios y dirigentes del SUPA. El encuentro, que iba a desarrollarse aprovechando la presencia de referentes del sector naval en Mar del Plata, debió suspenderse debido a la ausencia de representantes sindicales.
Por ahora, la ciudad sigue capitalizando un flujo excepcional de langostino que devuelve dinamismo a los muelles y genera alivio en una cadena productiva que venía golpeada por la caída de actividad y la incertidumbre económica.