La temporada de langostino en aguas nacionales comenzó a reflejarse en los muelles de Puerto Deseado, donde durante los últimos días se registró un importante incremento de operaciones con el arribo de varios buques tangoneros que eligieron la terminal santacruceña para desembarcar sus capturas.
El repunte de la actividad está estrechamente vinculado al rendimiento que viene mostrando la Subárea 16, actualmente abierta a la pesca comercial, donde la flota encontró concentraciones significativas del recurso. A esto se suman las gestiones impulsadas por el Gobierno de Santa Cruz para incentivar la operatoria en el puerto local y fortalecer su participación dentro del circuito logístico de la pesquería de langostino.

Tras varias semanas de movimiento limitado, la imagen de múltiples embarcaciones operando en simultáneo volvió a instalarse en los muelles deseadenses, generando una dinámica que beneficia no solo a la actividad portuaria sino también a los distintos servicios asociados a la cadena pesquera.
La jornada más activa de la semana se registró el miércoles, cuando varios tangoneros concretaron descargas de relevancia. Entre ellos se destacó el congelador API XII, que desembarcó cerca de 190 toneladas de langostino.
A la operatoria también se sumaron el Bahía Desvelos, con aproximadamente 90 toneladas; el Pevegasa Quinto, con 70 toneladas; el Vieirasa Dieciséis, que descargó unas 120 toneladas; y el Empesur III, con un volumen cercano a las 30 toneladas.

El flujo de desembarques continuará en las próximas horas con el ingreso del tangonero Jueves Santo, cuya llegada al puerto estaba prevista para la madrugada de este jueves, con las tareas de descarga programadas para primera hora de la mañana.
Desde el ámbito portuario destacaron que el aumento de la actividad es resultado de un trabajo coordinado entre los distintos actores involucrados en la operatoria pesquera, permitiendo atender con normalidad la demanda de servicios que generan los buques durante la temporada.
Cada descarga moviliza mano de obra portuaria, transporte, provisión de insumos, servicios de mantenimiento y operaciones logísticas, generando un efecto multiplicador sobre la economía de Puerto Deseado, una ciudad históricamente vinculada a la actividad pesquera.
El arribo sostenido de embarcaciones también representa una señal positiva para los trabajadores del sector, que observan con expectativa la evolución de la temporada y el nivel de capturas registrado en las áreas habilitadas.
Pese al buen desempeño que viene mostrando la Subárea 16, parte del sector empresario mantiene cautela respecto de la estabilidad y permanencia de las concentraciones de langostino detectadas hasta el momento.
Por ese motivo, existe una gran expectativa en torno a la nueva prospección científica que comenzará este sábado en las subáreas 8 y 14. Esta última se encuentra frente al Golfo San Jorge y es considerada estratégica para evaluar la posibilidad de ampliar las opciones operativas de la flota.
Los resultados de esa campaña serán determinantes para definir futuras aperturas y para conocer con mayor precisión el comportamiento del recurso en una temporada que recién comienza, pero que ya empieza a mostrar señales alentadoras para los principales puertos patagónicos.