Un acuerdo destraba la reapertura de Ostramar tras meses de inactividad

Luego de más de cinco meses con su actividad paralizada y tras el despido de 45 operarios, el frigorífico Ostramar se encamina a reactivar su funcionamiento y retomar el procesamiento de merluza fresca, a partir de un entendimiento que redefine el esquema operativo de la planta.


viernes, 16 enero de 2026

La continuidad de la firma que encabeza Marcela Caputo comenzó a delinearse hacia finales del año pasado, cuando tomó protagonismo Franco Vóttola, empresario vinculado al comercio exterior de pescados y mariscos a través de la sociedad Blue Hake SA. Actualmente, Caputo se encuentra próxima a formalizar un contrato mediante el cual Vóttola asumiría la explotación del establecimiento bajo un acuerdo de alquiler por diez años, instrumentado a través de la cooperativa “Marea Alta”, recientemente constituida.

La relación entre Vóttola y Ostramar tiene antecedentes. El empresario ya utilizaba la planta para el procesamiento de pescado adquirido directamente en el muelle, lo que le permitió conocer de primera mano tanto la capacidad productiva del frigorífico como el estado de las instalaciones y el desempeño del personal. Ese vínculo previo explicó que, cuando la crisis derivó en el cierre del establecimiento, su nombre surgiera de inmediato como la principal alternativa para sostener la operatoria mediante un esquema cooperativo.

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En aquel contexto, Vóttola expresó su voluntad de mantener las fuentes de trabajo, aunque admitió que carecía de respaldo financiero suficiente para afrontar el desafío. Durante los meses siguientes continuó desarrollando su actividad sin estructura propia de empleados, recurriendo a la tercerización de mano de obra en otras plantas fasoneras.

Casi medio año después, el proyecto impulsado por Caputo parece materializarse. El empresario quedaría formalmente vinculado a Ostramar a través del alquiler de la planta por una década, con la cooperativa Marea Alta como figura central del nuevo esquema laboral y productivo. Si bien al cierre de esta edición el contrato aún no había sido rubricado, fuentes consultadas por este medio aseguraron que el acuerdo es un hecho y que la intención es reiniciar la actividad en el corto plazo con mercadería que Vóttola compra en muelle.

En paralelo, se resolvió la reubicación de trabajadores. Un total de 30 operarios de la firma Taturiello, perteneciente al Grupo Caputo y encuadrados bajo el anexo PyME, pasarán a desempeñarse en Ostramar, a los que se sumará otro grupo que será incorporado por la cooperativa. Todos ellos habían sido desvinculados en agosto del año pasado, cuando el frigorífico cesó sus operaciones.

El entendimiento alcanzado contempla además el pago de los salarios adeudados antes de retomar las tareas. En tanto, aquellos empleados que optaron por no continuar vinculados al nuevo esquema cobrarán el 50% de la indemnización, en línea con la propuesta que la empresa había formulado durante las primeras audiencias realizadas en el ámbito del Ministerio de Trabajo.

Respecto del alquiler de la planta, no se difundió el monto que abonará Vóttola. Sin embargo, no se descarta que el acuerdo incluya la asunción de compromisos financieros vinculados a deudas que la empresa mantiene con distintos organismos, entre ellos ARCA, ARBA, la Municipalidad y SENASA, entre otros.

La reapertura de Ostramar se presenta así como una salida negociada que busca reactivar la producción y recuperar parte del empleo perdido, aunque bajo un esquema que vuelve a poner en discusión el rol de las cooperativas y las condiciones laborales en la industria pesquera.

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