Se realizaron una Reunión vía zoom con dirigentes 27/1/26 a las 10.15 horas y otra bajo la misma modalidad con la Cámara CAPIP a las 14.00 horas
En un escenario pesquero atravesado por incertidumbre, caída de márgenes y tensiones latentes, el Sindicato de Obreros Marítimos Unidos (SOMU) empezó a mover fichas antes de que la discusión salarial vuelva a desbordar los muelles. Este martes, la Secretaría de Pesca de la Nación activó una doble ronda de reuniones virtuales que dejó en evidencia que las paritarias ya están sobre la mesa, aunque oficialmente nadie quiera admitirlo.
A las 10.15, el secretario de Pesca nacional, Ángel Juan Navarro, convocó a un encuentro vía Zoom con el secretario general del SOMU, Raúl Omar Durdos, y dirigentes de seccionales y delegaciones de todo el país. El objetivo formal fue “unificar criterios” de cara a las próximas negociaciones salariales, pero el trasfondo fue mucho más concreto: poner en discusión los valores de la producción que hoy determinan el salario real de los marineros.
En esa primera reunión se abordaron los números que pagan los buques merluceros, los arrastreros de merluza y también los tangoneros que, ante la coyuntura, están yendo al calamar como especie objetivo. El langostino, como siempre, ocupó un lugar central en el debate. No por casualidad: es la especie que sostiene gran parte del negocio, pero también la que concentra mayores disputas a la hora de repartir ingresos.
Horas más tarde, a las 14, se concretó el primer cara a cara —también virtual— con representantes de la cámara CAPIP. Allí, las empresas pusieron sobre la mesa su diagnóstico: necesidad de “adecuar” los valores de la producción de langostino y revisar los básicos de navegación. Traducción libre: ajustar números en un contexto que las patronales describen como complejo.
Navarro expuso la situación general de la pesca y justificó la convocatoria anticipada. Según planteó, la intención es evitar repetir escenarios de conflicto que ya demostraron no favorecer a nadie. Sin embargo, dejó en claro que la discusión no puede limitarse al langostino: también deben revisarse los valores de los buques merluceros y del calamar de arrastre, hoy clave para sostener actividad.
Desde el SOMU, Durdos fue directo. Reclamó diálogo real entre las partes, pidió que en la próxima instancia participen todas las cámaras pesqueras y marcó una línea roja: cualquier acuerdo debe garantizar que no se deterioren ni el trabajo ni el salario de los marineros. Además, insistió en que se contemplen los valores de la producción de merluza y de los buques habilitados a capturar calamar como especie objetivo, un punto que suele quedar relegado cuando el foco se posa únicamente en el langostino.
Tras exponer posiciones y realidades —que, como suele ocurrir, no siempre coinciden— las partes acordaron trasladar lo conversado a sus respectivos ámbitos y volver a reunirse la próxima semana.
El dato no es menor: antes de que la zafra termine de acomodarse y cuando todavía no hay paritarias formalmente abiertas, el debate ya está en marcha. En un sector acostumbrado a negociar con el conflicto al límite, el SOMU y la Secretaría de Pesca parecen apostar a anticiparse. Resta saber si las cámaras están dispuestas a discutir en serio o si, una vez más, los números terminarán definiéndose con los barcos parados.