Por DEPROA
Lejos de la información que circuló días atrás, la realidad es que hasta ahora no se había concretado ninguna salida efectiva dentro de las cinco millas de la denominada Zona III de la pesca artesanal. Recién en las últimas horas, y luego de superar trabas operativas, administrativas y condicionantes climáticas, tres barcos artesanales —Siempre Claudio, Jorge Daniel y Yael— soltaron amarras con destino al puerto de Camarones.
El operativo, no obstante, no estuvo exento de contratiempos. La embarcación Yael debió regresar a Rawson por inconvenientes mecánicos que obligaron a su reparación, mientras que los otros dos buques continuaron navegando hacia el sur con el objetivo de comenzar este miércoles 4 de febrero las tareas de relevamiento autorizadas por la Secretaría de Pesca de Chubut.
Una prospección clave y con plazos definidos
El programa de prospección tendrá una duración de diez días efectivos de pesca, durante los cuales se evaluará la presencia, abundancia y distribución del recurso merluza en el área habilitada. La expectativa en Camarones es alta: el retorno de la actividad pesquera representa no solo una oportunidad productiva, sino también una señal concreta después de años de reclamos del sector artesanal.
No es un dato menor. Los pescadores de la zona vienen solicitando desde hace tiempo la posibilidad de reactivar la pesca en este tramo de la costa. En 2022, con la actualización de la normativa pesquera provincial, se habilitó al Poder Ejecutivo —a través de la Secretaría de Pesca— a redefinir los alcances de los permisos artesanales, permitiendo el paso de artes de espera a artes de arrastre de fondo, siempre bajo condiciones específicas y dentro de las zonas establecidas por la ley.
Zonas, límites y marco legal
La prospección que ahora comienza se desarrollará en la Zona III, correspondiente al área de Camarones, delimitada entre Punta Atlas y Cabo Aristizábal (45°13’ de latitud sur) y la línea de costa. En contraste, la Zona IV —que abarca el sector de Comodoro Rivadavia— se extiende entre Cabo Aristizábal y el Paralelo 46°, según lo establecido en la Ley XVII N° 86.
Este marco legal es el que ordena y condiciona la operatoria, y sobre el cual se apoyará la evaluación técnica posterior al relevamiento.
El paso siguiente: la evaluación técnica
Una vez cumplidos los diez días efectivos de pesca, los datos recolectados serán analizados por los equipos técnicos y biológicos. De ese informe surgirán las recomendaciones que permitirán a la autoridad de aplicación definir si se habilita, y bajo qué condiciones, la pesca artesanal de merluza en este sector del litoral chubutense.
Para Camarones, la prospección no es solo un trámite técnico: es una prueba piloto que puede marcar un antes y un después en la recuperación de la actividad pesquera artesanal, con impacto directo en el empleo, la economía local y el arraigo de una comunidad históricamente ligada al mar.
