Los primeros resultados de la prospección muestran capturas escasas en la Zona Sur y rendimientos irregulares en el norte. Ante este escenario, el sector empresario plantea esperar una mayor concentración del recurso antes de habilitar la pesca comercial, mientras la autoridad provincial deberá evaluar los datos técnicos para definir los próximos pasos.
La apertura de la temporada de langostino en aguas provinciales de Chubut continúa sin una definición. Los primeros resultados de la prospección encendieron señales de cautela: en la Zona Sur prácticamente no se registraron capturas, mientras que en el sector norte los rendimientos se mantuvieron irregulares y por debajo de las expectativas de la flota.
Frente a este panorama, la Cámara Argentina Patagónica de Industrias Pesqueras (CAPIP) plantea postergar entre 10 y 15 días el inicio de la actividad comercial, con la expectativa de que el recurso alcance una mayor concentración en las áreas habituales de pesca.
Su presidente, Agustín de la Fuente, explicó que la prospección fue autorizada por la Secretaría de Pesca de Chubut para evaluar la disponibilidad del langostino antes de tomar una decisión sobre la apertura. Según indicó, la entidad sigue los resultados de los lances a través de los capitanes, además de considerar la información aportada por los observadores a bordo.
De acuerdo con el dirigente, los rendimientos conocidos hasta el momento no muestran una abundancia suficiente para sostener una operatoria regular que permita abastecer a las plantas de procesamiento.
De la Fuente señaló que la temperatura del agua es uno de los factores que pueden influir en la distribución y concentración del langostino. Según explicó, las condiciones térmicas de la región todavía no son las esperadas para esta etapa del año, lo que podría incidir en el comportamiento del recurso.
Como antecedente, recordó que al comienzo de la temporada anterior también se registraron dificultades durante los relevamientos. En aquella oportunidad, el inicio anticipado obligó a interrumpir y reorganizar la prospección, antes de que la campaña terminara con un volumen favorable de desembarques.
El titular de CAPIP pidió evitar conclusiones apresuradas a partir de los primeros resultados y mencionó que la última evaluación del INIDEP informó un estado saludable del recurso y una buena disponibilidad pesquera. Sin embargo, esos antecedentes deberán analizarse junto con los registros específicos de la prospección actual.
Mientras tanto, continúa vigente la veda reproductiva del Golfo San Jorge, dentro del esquema de medidas destinadas a proteger el recurso.
La decisión sobre el inicio de la temporada excede la actividad de los buques. También involucra a las plantas de procesamiento, los trabajadores, la logística portuaria y los distintos servicios que dependen del movimiento de la flota.
Una apertura con concentraciones insuficientes podría traducirse en bajos rendimientos, dificultades para sostener las mareas y un abastecimiento irregular de materia prima. Una postergación, en cambio, prolongaría la espera de quienes necesitan el comienzo de la campaña para poner en marcha la actividad.
El desafío será encontrar un equilibrio entre la disponibilidad biológica del langostino y las condiciones necesarias para desarrollar una operatoria económicamente viable, sin apartarse de los parámetros establecidos para la conservación de la pesquería.
En el plano laboral, De la Fuente afirmó que CAPIP ya cerró el acuerdo anual con los gremios y que el sector empresario está en condiciones de comenzar a trabajar, más allá de diferencias puntuales que puedan persistir entre algunas compañías y organizaciones sindicales.
La prospección comenzó el lunes 26 de octubre con 20 embarcaciones autorizadas. La escasa presencia de langostino y la elevada incidencia de merluza en la Zona Sur llevaron a modificar el esquema de evaluación y concentrar las operaciones en el Área I de la Zona Norte, entre los paralelos 43°00′ y 43°30′ de latitud sur.
Sin embargo, los reportes conocidos durante el miércoles 28 de octubre tampoco daban cuenta de una mejora significativa en ese sector. Según testimonios recibidos desde la flota, algunos buques con observadores a bordo habrían registrado menos de 80 cajas por lance durante las primeras operaciones de la jornada. Estas referencias son preliminares y deberán contrastarse con los registros técnicos completos.
La evaluación no depende exclusivamente de la cantidad de cajas obtenidas. Los rendimientos por hora de arrastre, la composición de tallas y la proporción de captura incidental constituyen parámetros centrales para determinar si existen condiciones adecuadas para habilitar la pesca comercial.
En Chubut, la Resolución SP 118/2024 establece criterios específicos para la apertura, entre ellos una captura por unidad de esfuerzo promedio no inferior a 350 kilos por hora, un máximo del 15% de captura incidental de otras especies y un límite del 5% de ejemplares de talla L5 o menores.
Estos requisitos cobran especial relevancia en una pesquería que cuenta con certificación de sostenibilidad del Marine Stewardship Council (MSC) desde marzo de 2025. Este estándar contempla la conservación del recurso, el control de las capturas incidentales y la protección del ecosistema marino.
La interrupción de las operaciones en el sector sur, tras detectarse una elevada presencia de merluza, pone de relieve la importancia de respetar los criterios técnicos de manejo y evitar una presión pesquera inadecuada sobre otras especies.
Por ahora, la postergación de la apertura entre 10 y 15 días es una alternativa planteada desde el sector empresario, pero no existe una definición oficial que confirme esa medida. La decisión dependerá de la evolución de las condiciones de pesca y de la evaluación que realice la autoridad provincial.
La expectativa está puesta en que el langostino alcance mayores concentraciones y que los próximos registros permitan establecer si existen condiciones para iniciar una campaña sostenida.
En una actividad de fuerte impacto económico y laboral para Chubut, la prioridad será contar con información suficiente para definir el comienzo de la temporada, procurando compatibilizar la conservación del recurso con la continuidad productiva y el trabajo de quienes dependen de la pesquería.