Una nueva pérdida enluta a la familia marítima: falleció un tripulante del Cabo Vírgenes


martes, 13 octubre de 2026

El trabajador, de 53 años, sufrió un accidente con el portón del aparejo de pesca mientras cumplía sus tareas a bordo, a unas 190 millas náuticas al nordeste de Puerto Deseado. La Prefectura Naval Argentina desplegó un operativo de aeroevacuación, pero el marinero falleció antes de que pudiera concretarse el rescate. Es la segunda muerte registrada en el mismo buque en menos de tres meses.

La comunidad pesquera Argentina atraviesa un nuevo momento de dolor tras conocerse el fallecimiento de un marinero a bordo del buque pesquero Cabo Vírgenes, ocurrido este martes 13 de octubre de 2026 mientras la embarcación desarrollaba operaciones de pesca en aguas del Atlántico Sur.

De acuerdo con la información disponible, el trabajador de cubierta sufrió un accidente vinculado con el portón del aparejo de pesca, uno de los elementos utilizados durante las maniobras de captura. El hecho ocurrió cuando el buque se encontraba aproximadamente a 190 millas náuticas al nordeste de Puerto Deseado, en la provincia de Santa Cruz.

Si bien se identificó el elemento involucrado, todavía resta determinar la maniobra específica que realizaba el marinero, cómo se produjo el accidente y cuáles fueron las lesiones que ocasionaron su fallecimiento.

La emergencia y el intento de aeroevacuación

Tras recibir la comunicación de emergencia, la Prefectura Naval Argentina autorizó inmediatamente el despliegue de medios aéreos para asistir al trabajador.

El capitán recibió instrucciones de navegar hacia Puerto Deseado con el objetivo de reducir la distancia y facilitar el encuentro con el helicóptero, en un contexto de condiciones hidrometeorológicas favorables.

Para la operación se movilizó el helicóptero Dauphin PA-43, con personal especializado, acompañado por el avión PA-25 de la misma fuerza.

Mientras se desarrollaba el operativo, el estado del marinero se agravó. El capitán informó que ya no lograban detectar su pulso y consultó sobre la utilización del desfibrilador externo automático (DEA) disponible a bordo.

Los profesionales que se trasladaban en el helicóptero autorizaron su empleo y los tripulantes continuaron las maniobras de reanimación cardiopulmonar (RCP).

Pese a los esfuerzos realizados, no fue posible recuperar los signos vitales del trabajador y el capitán comunicó su fallecimiento.

La noticia se recibió cuando el helicóptero todavía se encontraba en vuelo, por lo que la aeroevacuación no llegó a concretarse. Se dispuso entonces el regreso del PA-43 al aeropuerto de Comodoro Rivadavia, mientras que el avión PA-25 retornó al aeropuerto Almirante Marcos A. Zar, en Trelew.

El Cabo Vírgenes regresará a Puerto Madryn

El pesquero, de bandera argentina y matrícula 024, es operado por Red Chamber Argentina S.A., en carácter de locataria y armadora.

Había zarpado de Puerto Madryn el 4 de octubre, a las 9:30, para realizar operaciones de pesca de merluza común.

Una vez confirmado el fallecimiento, se dio intervención a la auxiliar fiscal Romina Cerezo, a fin de establecer las actuaciones correspondientes.

Aunque inicialmente la embarcación se dirigía hacia Puerto Deseado, a las 19:30 del martes se autorizó modificar su rumbo hacia Puerto Madryn, su puerto de asiento.

Allí, personal de Prefectura Naval Argentina deberá recibir declaraciones testimoniales y desarrollar las diligencias necesarias para reconstruir el accidente.

La investigación tendrá que esclarecer las circunstancias en las que el trabajador resultó accidentado durante las operaciones con el aparejo de pesca y determinar la causa de muerte mediante las pericias que correspondan.

Dos fallecimientos en el mismo buque en menos de tres meses

Este nuevo episodio adquiere especial relevancia por un antecedente reciente registrado en la misma embarcación.

El 23 de julio de 2026, Eduardo Morales, marinero de 50 años oriundo de Sierra Grande, falleció tras caer al mar mientras trabajaba a bordo del Cabo Vírgenes.

Su cuerpo fue recuperado durante el operativo de búsqueda desplegado posteriormente.

Aunque los dos hechos tuvieron características diferentes, la pérdida de dos trabajadores en menos de tres meses representa una circunstancia dolorosa para sus compañeros y para el conjunto de la actividad pesquera.

La reiteración de accidentes fatales también recuerda la importancia de fortalecer las medidas de seguridad durante las maniobras de pesca, especialmente aquellas que involucran equipos pesados y elementos sometidos a importantes esfuerzos mecánicos.

Una despedida que duele en toda la familia marítima

La muerte de un trabajador del mar nunca es una noticia más. Detrás de cada marinero hay una familia que espera su regreso, compañeros con quienes comparte largas jornadas de trabajo y una vida construida alrededor de una profesión exigente.

Esta nueva pérdida vuelve a conmover a quienes conocen el sacrificio de trabajar lejos de tierra, donde cada jornada demanda esfuerzo, responsabilidad y compañerismo.

Desde Deproa expresamos nuestro profundo pesar y acompañamos a la familia del trabajador fallecido, a sus seres queridos y a toda la tripulación del Cabo Vírgenes en este difícil momento.

Que descanse en paz.

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