La temporada de langostino en aguas nacionales entra en una etapa decisiva. El aumento de la captura incidental de merluza, la presencia de juveniles y una creciente dispersión de las concentraciones de langostino llevaron al Instituto Nacional de Investigación y Desarrollo Pesquero (INIDEP) a recomendar nuevos cierres y a plantear la posibilidad de dar por finalizadas las operaciones dentro del Área de Veda Permanente de Juveniles de Merluza (AVPJM).
Con base en las últimas actualizaciones remitidas por el organismo científico, la Autoridad de Aplicación dispuso el cierre de las Subáreas 7 y 15 a partir de las 0 horas del 31 de agosto. La decisión respondió principalmente al incremento de la relación merluza/langostino (M/L), que en la Subárea 7 alcanzó 0,25 entre el 17 y el 27 de agosto, mientras que en la Subárea 15 llegó a 0,35.
En ambas zonas, además, se registró una elevada proporción de ejemplares juveniles de merluza, situación que llevó al INIDEP a recomendar el cierre de las áreas para la pesca dirigida al langostino.
Los informes posteriores, actualizados al 31 de agosto, mostraron un nuevo deterioro de los indicadores en la Subárea 16. Allí, la relación M/L llegó a 0,36, superando el límite establecido para mantener la actividad.
Pero el dato que adquiere especial relevancia es la evaluación sobre el comportamiento del propio langostino. El INIDEP advirtió una marcada variabilidad en los rendimientos de las subáreas que todavía permanecían habilitadas, con una alternancia de valores medios y bajos.
De acuerdo con el organismo, este comportamiento evidencia que el langostino ya no se encuentra distribuido en concentraciones relativamente continuas, sino que aparece formando agregaciones puntuales y de menor extensión.
Ante este escenario, el Instituto consideró conveniente inhabilitar la pesca dirigida al langostino en la Subárea 16 y planteó la necesidad de evaluar la finalización de las operaciones dentro del Área de Veda Permanente de Juveniles de Merluza, priorizando tanto la protección del recurso objetivo como la reducción de la captura incidental de merluza.
La Autoridad de Aplicación adoptó la recomendación y dispuso el cierre de la Subárea 16 desde las 0 horas del 4 de septiembre.
La situación continuó deteriorándose en los últimos días. Según la información incorporada al Acta CFP N° 24/2026, la relación M/L en la Subárea 8 alcanzó 0,66 el 1 de septiembre y descendió a 0,34 el día siguiente.
Los valores llevaron al Consejo Federal Pesquero a ratificar los cierres de las Subáreas 7, 15 y 16 y a disponer el cierre de la Subárea 8 a partir de las 0 horas del 4 de septiembre.
El CFP, además, dejó abierta la posibilidad de avanzar sobre otros sectores. El organismo instruyó a la Autoridad de Aplicación para que, en función de la actividad de la flota y de la información que proporcione el INIDEP, evalúe el cierre y/o la suspensión del despacho a la pesca objetivo de langostino en las Subáreas 4 y 5 y en aguas de jurisdicción nacional.
La decisión marca un escenario de creciente restricción para una pesquería que atraviesa sus últimas semanas de actividad y en la que los indicadores biológicos comienzan a pesar cada vez más sobre la continuidad de las operaciones.
A los indicadores de captura incidental se suma otro elemento señalado por el INIDEP: el incremento de hembras maduras e impregnadas fuera del área de veda.
El 30 de agosto, la proporción de estas hembras alcanzó el 76%, motivo por el cual el organismo científico recomendó mantener un seguimiento estrecho de los indicadores reproductivos.
El dato agrega un componente biológico relevante al análisis sobre la continuidad de la temporada, particularmente frente a la necesidad de preservar el proceso reproductivo de la especie.
Durante la misma reunión, el CFP tomó conocimiento del Informe Técnico Oficial N° 27/2026 del INIDEP, que realizó una síntesis estadística de la temporada de langostino 2025.
Según el informe, durante ese año se declararon desembarques por 187.075 toneladas. De ese total, 88.850 toneladas, equivalentes al 47,49%, correspondieron a aguas nacionales, mientras que 98.184 toneladas, el 52,48%, fueron capturadas dentro de la jurisdicción de Chubut.
Por estrato de flota, los buques fresqueros costeros y de rada/ría concentraron el 53% de los desembarques, mientras que los congeladores representaron el 26% y los fresqueros de altura el 20%.
El INIDEP señaló que la reducción de las capturas respecto de años anteriores estuvo asociada principalmente a conflictos sindicales y problemas de costos. Sin embargo, a partir de agosto se registraron los mayores rendimientos de toda la serie analizada.
La CPUE —captura por unidad de esfuerzo— alcanzó un promedio anual de 11,35 toneladas por día, el valor promedio más elevado de la serie 2016-2026.
En el caso de los buques congeladores, las categorías comerciales L1 y L2 tuvieron un claro predominio y, en conjunto, representaron el 93,3% de la producción.
El escenario planteado por el INIDEP y las decisiones adoptadas por el CFP muestran una temporada que comienza a transitar una fase de cierre progresivo.
La combinación de mayores relaciones merluza/langostino, presencia significativa de juveniles de merluza, dispersión de las concentraciones del recurso y aumento de hembras maduras e impregnadas configura un cuadro en el que la continuidad de la pesca deberá quedar cada vez más condicionada por los indicadores biológicos.
Con las Subáreas 7, 15, 16 y 8 cerradas y con las Subáreas 4 y 5 bajo seguimiento, el próximo paso quedará sujeto a la evolución de la actividad de la flota y a los nuevos datos que aporte el INIDEP.
La definición de cuándo y dónde termina la temporada, en consecuencia, comienza a depender menos de la disponibilidad puntual de langostino y cada vez más de la necesidad de evitar un incremento de la captura incidental y proteger el proceso reproductivo de la especie.