En el muelle Almirante Storni de Puerto Madryn, la Prefectura Naval Argentina llevó adelante en las últimas horas controles de alcoholemia y test toxicológicos a tripulantes de buques que amarran y zarpan desde esa terminal portuaria, en el marco de operativos preventivos vinculados a la seguridad de la navegación.
Según pudo saber este medio, en el día de ayer se registraron casos positivos, al punto que seis tripulantes pertenecientes a un mismo buque fueron bajados de oficio, quedando inhabilitados para continuar con la navegación. La medida fue adoptada de manera inmediata por la autoridad marítima, conforme a los protocolos vigentes.
Seguridad en el centro de la escena
Los controles no tienen carácter punitivo sino preventivo, y apuntan a reducir riesgos en una actividad que ya de por sí se desarrolla en condiciones complejas. La presencia de alcohol o sustancias prohibidas a bordo representa un peligro concreto no solo para quien consume, sino para toda la tripulación, la embarcación y las operaciones portuarias.
Desde el ámbito marítimo recuerdan que la navegación exige plena aptitud psicofísica, especialmente en tareas que involucran maniobras, guardias, máquinas y trabajos en cubierta, donde un error puede tener consecuencias graves o irreversibles.
Un mensaje que trasciende Puerto Madryn
Si bien los operativos se realizaron en el muelle Storni, la señal es clara: estos controles pueden replicarse en cualquier puerto argentino. La Prefectura cuenta con facultades para realizarlos tanto en zarpes como en arribos, y su aplicación forma parte de una política de prevención que se viene fortaleciendo.
Esta nota busca visibilizar lo ocurrido y concientizar a los trabajadores marítimos, no solo de Puerto Madryn sino de toda la flota nacional. La responsabilidad individual es un factor clave para preservar la seguridad colectiva y evitar sanciones que pueden derivar en la pérdida de jornadas laborales, demoras operativas o consecuencias disciplinarias más severas.
Concientizar para evitar tragedias
El mar no admite errores ni improvisaciones. La seguridad comienza mucho antes de largar amarras y depende, en gran medida, del compromiso de cada tripulante. Los controles de alcoholemia y toxicología no son una excepción ni una sorpresa: son parte de una realidad que llegó para quedarse.
Tomar conciencia hoy puede evitar accidentes mañana. Ese es el mensaje que dejan estos operativos y que el sector marítimo haría bien en asumir.
