La Provincia de Buenos Aires puso en marcha la temporada 2026 de pesca de corvina rubia en aguas interiores del Río de la Plata, mediante una resolución que autoriza a 36 embarcaciones a desarrollar la actividad en una de las pesquerías más tradicionales de la región.
La medida fue oficializada por el Ministerio de Desarrollo Agrario bonaerense a través de la Resolución 163/2026, rubricada por el ministro Javier Rodríguez. La normativa habilita la captura de corvina rubia y especies acompañantes del variado costero en el área comprendida entre Punta Rasa y las aguas interiores del Río de la Plata.
El esquema de autorizaciones fue definido bajo criterios precautorios y de manejo adaptativo, con el objetivo de compatibilizar la explotación comercial del recurso con el seguimiento biológico de la pesquería. Entre los buques habilitados se encuentran embarcaciones de la flota costera de Mar del Plata, unidades de Rada/Ría y lanchas artesanales que operan desde distintos puertos bonaerenses.
Entre las embarcaciones autorizadas figuran históricos barcos de la flota marplatense como Siempre Graciosa, Don Nino, Siempre Sara Madre, Carlos I, Hampón, Indomable, Gala, Francesca y Siempre Viejo Pancho, entre otros.
En General Lavalle, uno de los principales puntos de operación de la temporada, se prevé la participación de al menos seis parejas de pesca. A ellas se sumarán embarcaciones procedentes de Mar del Plata, algunas de las cuales ya se encuentran amarradas en el puerto local, mientras otras completan su traslado para incorporarse a la campaña.
La resolución establece que las autorizaciones perderán vigencia automáticamente si no son retiradas dentro de los quince días hábiles posteriores a su emisión o si, una vez otorgadas, la actividad pesquera no se inicia dentro de los cuarenta días corridos, salvo situaciones debidamente justificadas y aprobadas por la autoridad competente.
No obstante, el inicio de la temporada coincidió con inconvenientes técnicos en los sistemas informáticos provinciales destinados a la emisión e impresión de las credenciales de pesca. Ante esta situación, el Ministerio informó a las autoridades de control que las embarcaciones incluidas en los anexos de la resolución se encuentran habilitadas para operar mientras se normaliza el funcionamiento de las plataformas administrativas.
Desde la Dirección Provincial de Pesca señalaron que esta medida busca evitar demoras operativas que afecten el desarrollo de la zafra y garantizar la continuidad de la actividad en un momento clave para el sector.
La apertura de la temporada se produce en un contexto de retracción de los desembarques de corvina. Según los registros oficiales, hasta el 2 de junio se habían declarado capturas por 6.657 toneladas, un volumen considerablemente inferior al registrado durante el mismo período de 2025, cuando las descargas alcanzaron las 8.971 toneladas.
La diferencia representa una caída cercana al 27%, un dato que mantiene la atención de armadores, autoridades y operadores comerciales vinculados a la pesquería.
En cuanto al mercado, referentes del sector indicaron que la corvina de mayor tamaño se comercializa actualmente en valores cercanos a los 1.500 pesos por kilogramo, mientras que los ejemplares de menor porte, inferiores a los 500 gramos, se ubican en una franja de entre 700 y 800 pesos.
La normativa también refuerza los mecanismos de fiscalización. Entre las obligaciones impuestas a los permisionarios figura el mantenimiento permanente de los sistemas de monitoreo satelital. La interrupción de la señal por más de una hora será considerada una infracción susceptible de sanciones previstas por la legislación pesquera provincial.
Asimismo, las embarcaciones deberán embarcar observadores cuando la autoridad de aplicación lo requiera. La presencia de estos técnicos permitirá recopilar información sobre el estado del recurso, la composición de las capturas y la estructura de tallas, datos considerados fundamentales para el seguimiento biológico de la pesquería y la definición de futuras medidas de manejo.
Con la habilitación de la zafra, la flota costera bonaerense inicia una nueva campaña sobre uno de los recursos más emblemáticos del estuario del Río de la Plata, en un escenario marcado por la necesidad de sostener la actividad comercial sin perder de vista la conservación del stock pesquero.