Un nuevo modelo de evaluación del organismo científico concluye que el stock patagónico se encuentra en una condición saludable, con altos niveles de productividad biológica y sin evidencias de sobreexplotación. Los resultados respaldan la continuidad del manejo precautorio y llegan en pleno desarrollo de una zafra con elevados rendimientos comerciales.
El Instituto Nacional de Investigación y Desarrollo Pesquero (INIDEP) presentó un nuevo respaldo científico al estado del principal recurso pesquero argentino. A través del Informe Técnico Oficial N° 19/2026, el organismo concluyó que el stock patagónico de langostino (Pleoticus muelleri) mantiene una condición biológica saludable, sin evidencias de sobrepesca ni sobreexplotación, consolidando uno de los períodos de mayor abundancia registrados en las últimas dos décadas.

El trabajo, elevado al Consejo Federal Pesquero (CFP) mediante la Nota DNI N° 69/2026, introduce una nueva versión del modelo de evaluación estructurado por tallas denominado ModeLa V.2., una herramienta desarrollada para estimar con mayor precisión el estado poblacional del recurso y definir puntos biológicos de referencia que fortalezcan las decisiones de manejo.
La evaluación abarcó el período 2005-2025 e integró información proveniente de los desembarques comerciales, la captura por unidad de esfuerzo (CPUE), las composiciones de tallas obtenidas en la pesca comercial y los datos recopilados durante las campañas científicas realizadas por el INIDEP.
Según el informe, el modelo reprodujo de manera consistente las tendencias históricas observadas en la pesquería y permitió confirmar que el fuerte crecimiento experimentado por el stock desde mediados de la década del 2000 estuvo impulsado por una sucesión de reclutamientos elevados y sostenidos.
Los investigadores señalan que esos ingresos de nuevas cohortes al stock se estabilizaron en niveles altos durante los últimos años, manteniendo a la población dentro de una zona de alta productividad biológica.
Una de las principales novedades del estudio es que, debido a las características expansivas del langostino argentino, no resulta adecuado utilizar los tradicionales puntos biológicos de referencia basados en biomasa virginal. En su reemplazo, el INIDEP desarrolló indicadores semiempíricos construidos a partir del comportamiento observado entre 2017 y 2024, período considerado como uno de los de mayor biomasa y capturas sostenidas de toda la serie histórica.
La conclusión es contundente: el stock se encuentra actualmente en una condición saludable, sin señales de sobreexplotación ni de sobrepesca, aunque el organismo insiste en mantener una estrategia de administración precautoria basada en el monitoreo permanente de los indicadores biológicos y pesqueros.
Durante la misma reunión del CFP también se analizó el resultado de la prospección desarrollada entre el 29 de junio y el 1 de julio en la Subárea 12, cuyos datos fueron remitidos mediante la Nota DNI N° 68/2026.
Las operaciones se concentraron exclusivamente sobre el límite oriental de la subárea y arrojaron resultados considerados altamente satisfactorios.
El rendimiento promedio alcanzó 5.903 kilos por hora de arrastre, mientras que cada embarcación obtuvo capturas medias diarias de 17.496 kilos.
Desde el punto de vista comercial, predominó ampliamente el langostino de mayor valor. La categoría L1 representó el 42,43 % de las capturas, seguida por L2 con el 35,82 %, mientras que las tallas pequeñas (L4 y menores) apenas alcanzaron un 2,71 % del total muestreado.
Otro dato destacado fue el muy bajo nivel de captura incidental de merluza común. La relación merluza/langostino promedió apenas 0,07, uno de los indicadores ambientales utilizados para definir la apertura de nuevas áreas de pesca.
Pese a los buenos resultados obtenidos, el INIDEP recomendó habilitar únicamente la mitad oriental de la Subárea 12.
La decisión respondió a la falta de información reciente sobre el sector occidental, lindante con zonas donde anteriormente se habían registrado importantes concentraciones de langostino juvenil y elevada presencia de juveniles de merluza.
Sobre la base de esa recomendación científica, la Dirección Nacional de Coordinación y Fiscalización Pesquera autorizó desde el 3 de julio la pesca comercial exclusivamente en el sector comprendido entre los paralelos 44°00′ y 45°00′ Sur y los meridianos 61°30′ y 62°00′ Oeste, decisión que posteriormente fue ratificada por el Consejo Federal Pesquero.
El CFP también tomó conocimiento del Informe Técnico Oficial N° 21/2026, correspondiente a la evolución de la actividad pesquera entre el 22 de junio y el 4 de julio, junto con la actualización de indicadores biológico-pesqueros elaborada sobre la información aportada por observadores a bordo.
Durante ese período se registraron 382 lances de pesca, con un rendimiento promedio de 4.320 kilos por hora de arrastre efectivo.
La mayor parte de la actividad se concentró en la Subárea 12 y en sectores ubicados fuera del Área de Veda Permanente de Juveniles de Merluza, particularmente en los cuadrantes 4445 y 4546.
Los técnicos observaron que los mejores rendimientos se registraron durante los primeros días de operación y comenzaron a disminuir hacia el final del período, fenómeno atribuido al progresivo agotamiento de la concentración explotada y no a una caída del recurso.
Las capturas de mayor rendimiento continuaron localizándose sobre el límite oriental de la Subárea 12 y en sectores contiguos fuera de la veda, donde persistieron concentraciones bien definidas de langostino.
En materia de calidad comercial, las categorías L1 y L2 volvieron a dominar ampliamente las capturas. En la Subárea 12 representaron el 72,48 % del total muestreado, mientras que en la Subárea 8 alcanzaron el 74,03 %, manteniéndose en todos los casos una participación muy baja de ejemplares juveniles.
Los informes conocidos por el Consejo Federal Pesquero consolidan un escenario favorable para la principal pesquería del país. Mientras el nuevo modelo de evaluación confirma que el stock patagónico mantiene elevados niveles de productividad y estabilidad biológica, los datos obtenidos durante la zafra muestran que la explotación continúa concentrándose sobre ejemplares de tamaño comercial, con baja incidencia de juveniles y escasa captura incidental de merluza.
En conjunto, la evidencia científica respalda la continuidad del esquema de manejo aplicado en los últimos años, basado en prospecciones previas, aperturas parciales y monitoreo permanente, una estrategia que ha permitido sostener altos niveles de producción sin comprometer la sustentabilidad del recurso.