Una investigación del Círculo de Políticas Ambientales sostiene que ASMAR, empresa estatal administrada por la Armada de Chile, brindó servicios a embarcaciones de la flota pesquera de aguas distantes de China, incluidas naves sancionadas por Estados Unidos. El reporte advierte sobre posibles conflictos de interés y reclama reforzar los controles portuarios.
Un informe elaborado por el Círculo de Políticas Ambientales reavivó el debate sobre el rol de Chile frente a la actividad de la flota pesquera de aguas distantes de China, al señalar que instalaciones de la empresa estatal Astilleros y Maestranzas de la Armada (ASMAR) prestaron servicios de mantenimiento y reparación a embarcaciones vinculadas con prácticas de pesca ilegal, no declarada y no reglamentada (INDNR) e incluso a buques posteriormente sancionados por Estados Unidos por presuntos casos de trabajo forzado.
La investigación, desarrollada por el especialista en política oceánica Milko Schvartzman y difundida por el medio especializado SeafoodSource, sostiene que la infraestructura administrada por la Armada de Chile brindó apoyo logístico a numerosos pesqueros chinos dedicados principalmente a la captura de calamar gigante, una especie de gran importancia ecológica y económica para Chile, Perú y Ecuador.
Uno de los principales cuestionamientos del informe apunta al doble rol que desempeña la Armada chilena. Mientras ASMAR ofrece servicios comerciales de mantenimiento, reparación y asistencia técnica a embarcaciones pesqueras extranjeras, la institución naval también es la autoridad responsable del control y la fiscalización marítima en las aguas jurisdiccionales del país.
Para el autor, esta situación podría representar un potencial conflicto de interés al tratarse de una misma institución que presta servicios a buques cuya actividad debe supervisar.
El estudio indica que las escalas de pesqueros chinos en puertos chilenos comenzaron a incrementarse a partir de octubre de 2024. Según datos obtenidos mediante el Sistema de Identificación Automática de Buques (AIS) de Global Fishing Watch, entre enero y septiembre de ese año no se registraban recaladas de este tipo de embarcaciones.
El informe señala que el aumento coincidió temporalmente con la visita oficial que realizó en septiembre de 2024 la entonces ministra de Defensa chilena, Maya Fernández Allende, a China, donde participó del Foro Xiangshan y mantuvo reuniones con autoridades militares. No obstante, el propio reporte aclara que no existe evidencia que permita establecer una relación causal entre ambos hechos.
Durante 2025, las recaladas de barcos pesqueros chinos habrían alcanzado unas 200 visitas portuarias. En ese mismo período, la Armada de Chile informó haber inspeccionado 117 embarcaciones de bandera china.
Los servicios brindados incluyeron reparaciones mecánicas, mantenimiento, aprovisionamiento, cambios de tripulación y abastecimiento antes de que los buques retomaran sus campañas de pesca en el Pacífico o continuaran su navegación hacia el Atlántico Sur a través del estrecho de Magallanes.
Entre las embarcaciones mencionadas aparecen los pesqueros Fu Yuan Yu 7871 y Fu Yuan Yu 7872, incorporados por la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) del Departamento del Tesoro de Estados Unidos a una lista de sanciones por presuntas violaciones a los derechos humanos y utilización de trabajo forzado.
El informe reconoce que ASMAR sostuvo haber actuado con las autorizaciones correspondientes de la Subsecretaría de Pesca y de la propia Armada, aunque considera que ello no elimina las implicancias éticas y reputacionales de brindar asistencia a embarcaciones con antecedentes internacionales.
La investigación también cuestiona la eficacia del sistema chileno de fiscalización marítima.
A partir del análisis de información AIS, imágenes satelitales del sistema VIIRS de la NASA y otras plataformas de monitoreo, Schvartzman sostiene haber identificado entre seis y siete pesqueros chinos que durante 2025 ingresaron a la Zona Económica Exclusiva de Chile con velocidades compatibles con maniobras de pesca de calamar.
La Armada chilena informó que no encontró pruebas concluyentes de actividades ilegales, aunque el investigador advierte que el monitoreo oficial depende en gran medida del sistema AIS, una tecnología que puede ser apagada o manipulada por las propias embarcaciones.
El informe recuerda que las operaciones de la flota china generan preocupación en todo el Pacífico sudoriental. Ecuador viene denunciando desde hace años la presencia masiva de estos buques en las cercanías de la Reserva Marina de Galápagos durante las temporadas de pesca de calamar.
Uno de los antecedentes más emblemáticos ocurrió en 2017, cuando el buque Fu Yuan Yu Leng 999 fue capturado dentro del área protegida transportando miles de ejemplares de fauna marina, entre ellos más de 6.000 tiburones.
Según Schvartzman, estas operaciones también afectan directamente a los pescadores artesanales de Chile, Perú y Ecuador, ya que las flotas industriales capturan gran parte del recurso antes de que alcance las aguas nacionales, mientras las flotas locales deben respetar vedas, cuotas y otras restricciones de conservación.
Como conclusión, el informe propone fortalecer los controles para el ingreso de buques extranjeros a puertos chilenos, revisar la política de prestación de servicios de ASMAR, incorporar herramientas de monitoreo satelital más robustas e integrar información de organismos regionales de ordenación pesquera. Asimismo, recomienda condicionar el acceso portuario al cumplimiento de estándares internacionales en materia de derechos laborales y conservación de los recursos marinos.