Langostino en aguas nacionales: la flota fresquera inicia la temporada entre expectativas y desafíos pendientes


miércoles, 3 junio de 2026

La apertura de la temporada de langostino en aguas nacionales encontró a la flota fresquera de Mar del Plata en una situación muy distinta a la de años anteriores. Si bien algunas decisiones de manejo adoptadas por las autoridades generaron mejores condiciones operativas para el sector, persisten factores de incertidumbre que condicionan la planificación empresarial y la definición de estrategias para los próximos meses.

La actividad ya comenzó formalmente en las áreas habilitadas, pero muchos armadores todavía observan con cautela el escenario. El principal punto de preocupación sigue siendo la negociación salarial con los gremios marítimos, una discusión que continúa abierta pese a que ya transcurrieron más de tres meses desde el vencimiento del último acuerdo.

Las conversaciones entre las cámaras empresarias y los sindicatos registraron avances importantes en relación con marineros y capitanes, donde existe consenso para actualizar los conceptos fijos de remuneración en línea con la inflación. Sin embargo, las diferencias persisten con el sector de conductores navales, que reclama una mejora sustancial en los valores vinculados a la producción, especialmente en la liquidación asociada a la captura de merluza.

La falta de un acuerdo definitivo genera incertidumbre sobre los costos laborales que deberán afrontar las empresas durante una temporada que ya comenzó y cuyos márgenes económicos continúan bajo análisis.

El conflicto en Chubut suma presión

A la cuestión salarial se agrega otro factor que preocupa a los armadores marplatenses: la situación que atraviesa la actividad portuaria en Chubut.

Durante las últimas temporadas, una parte importante del langostino fresco capturado por embarcaciones bonaerenses tuvo como destino plantas procesadoras radicadas en puertos patagónicos. Sin embargo, el conflicto entre el Sindicato Unido Portuarios Argentinos (SUPA) y las principales firmas de estiba mantiene paralizada esa alternativa.

La discusión gira en torno al pedido sindical de una actualización tarifaria del 26,7%, una demanda que las empresas rechazan. Mientras tanto, cámaras empresarias vinculadas a la estiba y al reprocesamiento solicitan la intervención de las autoridades provinciales para conformar una mesa de diálogo que permita destrabar la situación.

La falta de certezas sobre la operatoria en los puertos chubutenses obliga a los armadores a rediseñar sus esquemas logísticos y comerciales para la temporada.

Mar del Plata gana protagonismo

Ante este escenario, Mar del Plata aparece como una de las principales beneficiadas, al menos en el comienzo de la zafra.

Las subáreas habilitadas que registran los mejores niveles de abundancia se encuentran actualmente en sectores ubicados al norte de la veda permanente, una condición que favorece la descarga en el puerto marplatense por razones de cercanía y costos operativos.

Diversos armadores ya avanzan en acuerdos para canalizar la materia prima hacia frigoríficos y plantas locales. Algunas empresas buscan garantizar la provisión de langostino fresco para abastecer líneas de procesamiento y exportación, aprovechando la mayor disponibilidad de producto que podría concentrarse en la terminal bonaerense.

Sin embargo, la ecuación económica continúa siendo ajustada.

Costos que obligan a sacar cuentas

Según estimaciones que circulan entre empresarios del sector, el costo operativo de un buque fresquero de aproximadamente 3.000 cajones ronda actualmente los 1,78 dólares por kilo capturado.

El valor de venta del langostino todavía no encuentra una referencia definitiva para la temporada, aunque las primeras operaciones se ubican por encima de los 2 dólares por kilo. Los precios finales dependerán de variables como el tamaño comercial del producto, la calidad de la materia prima y la evolución de la demanda internacional.

A ello se suma la incidencia de la estiba, uno de los factores que más diferencias genera entre los distintos puertos. Mientras en Mar del Plata el movimiento de la carga representa un costo considerablemente menor, en los puertos patagónicos los valores pueden multiplicarse, afectando directamente la rentabilidad de cada viaje.

Por eso, numerosos armadores continúan evaluando alternativas antes de comprometer plenamente sus embarcaciones a la pesquería de langostino.

Estrategias diversas entre los armadores

La realidad empresarial muestra decisiones diferentes según la estructura de cada compañía.

Aquellos grupos que cuentan con plantas de procesamiento propias tienen mayores herramientas para absorber costos y garantizar la colocación de la materia prima. En cambio, quienes dependen exclusivamente de la venta de langostino fresco analizan con mayor prudencia los números de la campaña.

Algunos empresarios ya confirmaron su participación en la temporada, mientras otros mantienen parte de su flota dedicada a la pesca de merluza hasta obtener mayor claridad sobre la evolución de los costos laborales, el precio del combustible y el valor que finalmente alcance el marisco en el mercado.

La incertidumbre también alcanza a los proyectos logísticos. En caso de que el conflicto portuario en Chubut se prolongue, comienzan a evaluarse alternativas de descarga en otros puertos del litoral marítimo argentino para luego trasladar la producción por vía terrestre hacia las plantas de reprocesamiento.

Una temporada que recién comienza

El inicio de la campaña nacional de langostino ofrece señales alentadoras desde el punto de vista biológico y operativo. Las primeras áreas habilitadas presentan buenas expectativas de captura y la proximidad a Mar del Plata favorece la rentabilidad de los viajes.

No obstante, el escenario dista de estar despejado. La definición de las negociaciones salariales, la resolución del conflicto portuario en Chubut y la consolidación de los precios comerciales serán variables determinantes para establecer el verdadero alcance económico de la temporada.

Por ahora, mientras los barcos comienzan a navegar hacia las zonas de pesca, en tierra firme predominan las evaluaciones, los cálculos y la cautela. La campaña ya está en marcha, pero gran parte de las decisiones empresariales continúan sujetas a incógnitas que todavía esperan respuesta.

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