Desde las 00:00 horas hoy tmiércoles 18 de febrero y por el término de 48 horas, el conjunto de la actividad marítima y fluvial del país quedará paralizado. La medida fue resuelta por la Federación Sindical Marítima y Fluvial (Fe.Si.Ma.F.) en rechazo a la reforma laboral impulsada por el Gobierno y, especialmente, ante la intención de excluir al personal embarcado de la Ley de Contrato de Trabajo.
La decisión no es menor: impacta de lleno en la operatoria portuaria, el transporte de cargas y buena parte de la logística nacional. El cese alcanzará a remolcadores de empuje, buques tanque, portacontenedores, buques de carga general, unidades offshore, lanchas de amarre y practicaje, areneros, embarcaciones de turismo y buques pesqueros.
Alcance y modalidad de la medida
Según lo dispuesto, durante las 48 horas se suspenderán ingresos y zarpadas. Los buques programados para operar deberán permanecer en rada, mientras que quienes se encuentren en actividad deberán finalizar las maniobras en curso y cesar operaciones.
En el segmento offshore, únicamente continuarán las tareas estrictamente vinculadas a la seguridad de las instalaciones. En todos los casos, se mantendrán guardias mínimas y rondas de control para garantizar la integridad de las tripulaciones, los buques, las cargas y el medio ambiente.
El eje del conflicto
El núcleo del reclamo es claro y contundente: la Marina Mercante no puede quedar al margen del marco legal que protege a los trabajadores argentinos.
Desde el sector advierten que una eventual exclusión de la Ley de Contrato de Trabajo implicaría un retroceso en materia de derechos laborales, estabilidad y condiciones de empleo. Además, sostienen que abriría la puerta a esquemas de mayor flexibilización y precarización en una actividad estratégica para el país.
“La protesta no es contra la producción ni contra la Argentina”, remarcan desde el ámbito sindical. “Es en defensa del trabajo nacional, la dignidad laboral y la seguridad en la navegación”.
Soberanía y trabajo
En un contexto de alta tensión política y económica, la medida adquiere un fuerte contenido simbólico. La consigna que acompaña la convocatoria sintetiza el espíritu del paro:
“Sin trabajadores no hay Marina Mercante.
Sin Marina Mercante no hay soberanía.”
La paralización por 48 horas marca un nuevo capítulo en el conflicto por la reforma laboral y coloca al sector marítimo y fluvial en el centro del debate sobre derechos laborales, competitividad y soberanía logística.
El pulso ahora está en manos del poder político. Mientras tanto, el mensaje de los trabajadores es inequívoco: la defensa del marco legal vigente es, para ellos, una línea que no están dispuestos a cruzar.
