Mar del Plata y los cruceros: otra promesa que vuelve del pasado

La terminal de cruceros fue inaugurada en 2013, pero nunca recibió un solo barco. Ahora, desde Miami, el secretario de Turismo, Daniel Scioli anuncia un nuevo intento por reflotar un proyecto que lleva más de una década de frustraciones.


martes, 22 abril de 2025

Desde hace más de una década, Mar del Plata sueña con convertirse en escala de cruceros internacionales. Tiene los ingredientes: una ciudad costera con atractivos turísticos, ubicación estratégica entre Buenos Aires y la Patagonia, e incluso una terminal de pasajeros construida en la Escollera Norte. Pero lo que no tiene —y sigue sin tener— es lo fundamental: condiciones operativas y decisiones sostenidas para hacerlo realidad.

Esta semana, el secretario de Turismo, Ambiente y Deportes de la Nación, Daniel Scioli, reactivó la ilusión durante la feria SeaTrade Cruise Global 2025 en Miami. Allí se reunió con representantes de MSC Cruises, Norwegian Cruise Line y la Asociación Internacional de Líneas de Cruceros (CLIA) y planteó, una vez más, que Mar del Plata “debería ser una escala fundamental para los cruceros que navegan entre Buenos Aires y Puerto Madryn”. El anuncio incluyó promesas de dragado, promoción del destino y articulación institucional para atraer al segmento ABC1.

 

Daniel Scioli, Secretario de Turismo publicó en sus redes sociales que el encuentro con el coordinador de productos turísticos del Instituto Nacional de Promoción Turística Alejandro Angel Carrancio era “para avanzar con el objetivo de que los cruceros turísticos comiencen a parar en el puerto de Mar del Plata, que ya cuenta con la infraestructura de la Base Naval pero necesita del dragado para perfeccionar el acceso de los cruceros de turismo y el recalado. Mar del Plata, un paso para los cruceros que debería ser fundamental entre Buenos Aires y Puerto Madryn”

 

 

Pero el entusiasmo choca con la historia reciente:

La Terminal de Cruceros de Mar del Plata fue inaugurada en 2013 durante la gobernación del propio Scioli, con una inversión millonaria. Se trató de una obra que buscó dar un salto cualitativo al turismo receptivo. Sin embargo, nunca recibió un solo crucero. El dragado necesario para operar buques turísticos medianos o grandes jamás se realizó. El muelle de la Escollera Norte, donde se emplaza el edificio, sigue con un calado insuficiente. Hoy, la terminal funciona como sede de la Policía Federal.

Más allá del dragado, las razones del fracaso han sido múltiples: infraestructura incompleta, falta de coordinación entre Nación y Provincia, prioridad de las actividades pesqueras, puertos congestionados por barcos inactivos, servicios turísticos portuarios inexistentes, y una débil planificación estratégica en torno al turismo de cruceros. Todo esto en una ciudad que no logró integrarse a los circuitos internacionales ni definir una identidad como destino crucerista.

Durante años, los pocos cruceros que se acercaron a la ciudad debieron amarrar entre poteros y grúas de descarga, sin pasarelas adecuadas, sin señalización, sin personal especializado. En 2021, incluso se impidió el desembarco de un crucero con turistas alemanes por falta de habilitación como corredor sanitario. A eso se suma que la inversión en la terminal quedó como símbolo del desatino: una obra sin función.

Mientras tanto, puertos como Ushuaia y Puerto Madryn no solo consolidaron su lugar en las rutas de cruceros, sino que batieron récords de arribos y pasajeros en las últimas temporadas, gracias a una combinación de infraestructura adecuada, atractivos turísticos bien posicionados y un fuerte respaldo institucional.

Hoy, Scioli vuelve a poner a Mar del Plata sobre la mesa. Y no lo hace desde cualquier lugar: lo dice en Miami, en el mayor foro internacional de la industria de cruceros. El gesto político es importante, pero la pregunta es inevitable: ¿esta vez será diferente? ¿O estamos ante otra postal diplomática que se disolverá, como las anteriores, cuando el impulso mediático se apague?

Los funcionarios hablan de nuevas inversiones en dragado y una estrategia para captar parte del flujo que hoy recibe Buenos Aires, donde se esperan más de 400.000 cruceristas en la temporada 2025-2026. Pero no es la primera vez que se promete lo mismo. El desafío será convertir ese discurso en obras concretas, con continuidad, planificación y una visión de ciudad que aún está por construirse. Mientras tanto, Mar del Plata sigue mirando pasar los cruceros frente a su costa. Y su terminal de pasajeros —moderna pero vacía— permanece como símbolo de una oportunidad que nunca zarpó.

 

Por Ariel Armero, GlobalPorts
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